EL INSTINTO LA RAÍZ QUE ME SOSTIENE
EL INSTINTO LA RAÍZ QUE ME SOSTIENE
El instinto es raíz que me sostiene,
fuerza antigua que habita en mi costado;
surge cuando la duda me detiene
y avanza por caminos no pensados.
Su meta es sobrevivir, trascender,
no sabe de otra cosa que existir;
vida y sustento no quiere perder,
solo le importa una cosa: vivir.
Cuando la voz, la intuición y el instinto
discuten, dialogan en mi interior,
cuando voluntad decide distinto.
Es la que ordena mis pasos adentro,
la que se nutre siempre de experiencia,
y después escribe mis sentimientos.
El instinto es raíz que me sostiene, fuerza antigua que habita en mi costado; surge cuando la duda me detiene y avanza por caminos no pensados. Su meta es sobrevivir, trascender, no sabe de otra cosa que existir; vida y sustento no quiere perder, solo le importa una cosa: vivir. Cuando la voz, la intuición y el instinto discuten, dialogan en mi interior, cuando voluntad decide distinto.
Después de escuchar la voz, de dejarse empujar por la intuición, y de sostenerse en el instinto, el poeta descubre que hay una fuerza que no solo guía ni protege, sino que elige. La voluntad aparece cuando las demás fuerzas internas —la voz, la intuición, el instinto— discuten y dialogan. Ella no nace del impulso ni del presentimiento: nace de la experiencia.
La voluntad es la que ordena. La que decide. La que transforma el caos interior en dirección. No siempre es la más fuerte, pero es la que elige avanzar.
Y cuando ella actúa, algo nuevo sucede: los sentimientos se escriben, los pasos se afirman, la vida se convierte en decisión.
Por eso el siguiente soneto no será sobre lo que se siente, ni sobre lo que se intuye, ni sobre lo que se impulsa. Será sobre lo que se elige.
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