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EL JOVEN DEL DESIERTO

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  EL JOVEN DEL DESIERTO Enfermo bajo el sol que no perdona, quedé yo tendido entre dos silencios: el de quienes me dejaron atrás, también el de Dios , solo en el desierto Toda la arena es un reloj sin horas , yo tenía sed y se me iba la vida alucinando, mi alma solo llora grita como si buscara salida. El viento borraba todas mis sombras, y me ofrecía su único consejo: ya serás libre de toda tu historia y de tu amo, por fin llegó el momento Vi mi casa, era como un espejismo , como un oasis que nunca existió, el abandono me dolía a mí mismo fui estatua rota de mí propio dios. Y sin embargo, algo en mí respiraba. En la arena dibujé yo mi nombre, que el desierto supiera quién pasaba ya medio muerto y abandonado de hombres Pero entonces bajo el sol comprendí: por qué la esperanza nunca se pierde, ya semiconsciente a alguien al fin vi, agua dió vida este despojo ardiente, Y cuando ya no hay nada que perder, llega pan, agua, higos secos y pasas cuidado y la vida empieza otra vez te dan t...

EL PESO DE LA MEMORIA

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  EL PESO DE LA MEMORIA ¿Qué parte de mí mismo no he perdonado,   qué gesto, qué caída aún me hiere?   ¿Por qué mi alma insiste en que se cierre   puerta a un tiempo que no he superado?   Aún cargo con las sombras del pasado;   el tiempo esconde pena y culpa mía,   y resolver lo que aún me desafía   me asusta, pues me siento amenazado.   Quise vivir del olvido un tiempo,   la memoria creí que me estorbaba;   sembré otra historia, pero ha revivido.   El pasado no es tiempo: es una herida,   una carga que pesa en mi mochila,   culpa y dolor que siguen dando vida.   Por mí el carpintero ofreció llevarla,   y hoy dejo mi ansiedad sobre su espalda. SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO La memoria herida ya ha sido nombrada y entregada, pero la entrega no borra de inmediato la huella. Queda un silencio nuevo, un espacio que antes ocupaba la carga. Y en ese hueco empieza a nacer otra preg...

EL PESO QUE DEBO SOLTAR

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  EL PESO QUE DEBO SOLTAR ¿Qué peso en mi interior sigo guardando, qué sombra me retiene en lo vivido? ¿Por qué abrazo lo viejo y lo vencido si es el futuro el que me está llamando?   ¿Qué elección sostendrá mi nueva vida, qué verdad abrazaré sin resistencia? ¿Por qué temblar al dar mi preferencia si se abre una senda firme y encendida?   Si ya elegí moverme hacia adelante y despejé el pasado de mi historia, ¿qué fuerza oculta impide que yo avance?   Miro al cielo y deseo ser testigo; entre los astros, libre y sin memoria, quiero escucharle y camin e conmigo. SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO Para el siguiente soneto partimos de las dos siguientes preguntas introspectivas: 23.¿Qué parte de ti aún no perdonas? 24. ¿Qué herida sigues protegiendo como si aún doliera?   El siglo XXI es el del autoconocimiento , pero nadie se puede auto- conocer bien si no es capaz de auto - perdonarse nuestras heridas se esconden en la culp...

EL MIEDO AL MOVIMIENTO

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  EL MIEDO AL MOVIMIENTO ¿Qué consecuencia sigues esquivando, y qué fruto de tu acto aún no aceptas? ¿Por qué rehúyes verdades concretas si es tu interior quien ya te está llamando?   ¿Qué cambio en tu camino vas temiendo, qué paso te reclama y no concedas? ¿Y por qué tu alma, aun viendo nuevas sendas, se aferra al suelo que ya está muriendo?   Yo temo siempre el pulso de los cambios, y mi alma se resiste a ser movida, aunque acumule voces de los sabios.   Mas nuevas sendas vuelven a llamarme; tengo los pies clavados en la vida, y al dar un paso, empiezo a liberarme. SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO Hay un momento en el camino interior en el que uno reconoce que no es la oscuridad lo que más teme, sino el movimiento. Moverse implica soltar, implica dejar atrás un suelo conocido, aunque esté muriendo, aunque ya no sostenga nada. El miedo al movimiento no es cobardía: es apego. Apego a lo que fuiste, a lo que creíste que eras, a lo que te so...

LA VERDAD APLAZADA

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  LA VERDAD APLAZADA ¿Qué verdad en tu alma vas posponiendo, qué luz que te reclama vas negando? ¿Por qué sigues tu pulso demorando si es tu interior quien ya te está pidiendo? Hoy voy a asumir mi verdad callada; sé bien que por temor le di la espalda, y que a mi vida aún le sigue en falta, pues luz y verdad me alzan, alma alada.   Hoy vi la luz con mis ojos cerrados y comprendí mis viejos desaciertos, al dejar de fingir en mil costados.   Fui raíz que rompió la piedra dura cuando a mis sueños les nacieron versos, pues la utopía en mí jamás fue segura.   Cuánto duele la verdad postergada, l a vida y el tiempo que en mí abandonaba. Cuando el alma deja de posponer su verdad, algo profundo se acomoda dentro. La luz que antes parecía lejana se vuelve cercana, íntima, inevitable. Ya no es un destello que asusta, sino una claridad que guía. Aceptar la verdad aplazada no es un acto de valentía momentánea, sino un cambio d...

LO QUE CEDO SIN QUERER

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  LO QUE CEDO SIN QUERER ¿Qué parte de tu ser vas entregando, qué voz, qué decisión, qué luz cedida? ¿Por qué dejas que otros marquen tu vida si es tu propio pulso el que te está guiando?   Voz, decisión y luz, siempre sin miedo; entrega a otros de ti lo más limpio, da lo más claro, nunca lo sombrío, serás distinto, reflejo del cielo.   Conflicto hay entre si das o solo cedes; solo la conciencia te habla de entrega, decidir es la llave que precede.   Libra de repetir viejas historias, te abre también el cofre de tesoros, limpia, al fin, la casa de tu memoria. SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO (JAWDI) Cuando el alma reconoce qué parte de sí misma entrega a otros, empieza a ver con claridad dónde se pierde su fuerza. A veces uno cede la voz, otras veces la decisión, y otras la luz que debería guiar su propio camino. No por maldad, sino por costumbre, por miedo, o por la vieja necesidad de agradar. Pero el Carpintero enseña que la entrega verda...

LO QUE HEREDÉ SIN QUERER

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  LO QUE HEREDÉ SIN QUERER ¿Qué miedo en tu interior sigue heredado, qué sombra de otros vive en tu costado? ¿Por qué cargas temores del pasado que ni siquiera a ti te han señalado?   Sé que hay un valor que espera en mi costado, una luz que reclama ser mi aliada; mas temo alzarla firme en la jornada, como si no la hubiera yo heredado.   Mas llega el Carpintero y me recuerda que el miedo no es herencia que me nombre, sino un rumor que el alma nunca acuerda.   Y al ver mi luz temblando ante el asombro, me dice: 'Toma el valor que te concierne; lo que heredaste, suéltalo en mi hombro'. Hay miedos que nacen en uno, pero también hay miedos que llegan desde lejos, como ecos antiguos que no sabemos de dónde vienen y sin embargo nos acompañan. El alma, sin darse cuenta, los adopta, los hace propios, y termina viviendo bajo una sombra que no le pertenece. Pero cuando el Carpintero toca esa zona, la herencia se revela: no todo lo que ca...

LA MENTIRA ENMASCARADA

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  LA MENTIRA ENMASCARADA ¿Quién se sentó en el trono de tu pecho, qué voz gobierna el pulso de tu vida? ¿Quién dicta tu alegría o tu caída y qué rey oculto ocupa tu derecho? De todos mis anhelos era rey; luego abrí la habitación de mis sueños: guardaba mis tesoros, yo su dueño, y en toda mi existencia impuse ley. Miré hacia las estrellas y hacia el cielo, vi anhelos y visiones que caían como la viruta del carpintero. Cuando el cofre de mis sombras fue abierto; yo fui poeta del alma despierto, pero ciego y sordo ante el firmamento. Tú, ¿qué temes oír a su llamado?, qué luz rechaza el eco de tu herida. Por qué te asusta aquello que da vida si es su palabra quien te ha iluminado. Fui poeta del alma enamorado; mis habitaciones yo las cerraba, y a mis invitados yo los llamaba deseos, sueños siempre enmascarados. A mí nunca me urgió cambiar los nombres en tanto que mi interior se habitara: yo era el rey, mas renovaba a mis condes. Doy gracias al Carpintero de mi alma , agradezco su gubia...

¿QUÉ PARTE DE TI AÚN NO ME PERTENECE?

 Di qué parte de tu alma se resiste, qué umbral oculto guardas en silencio; dónde escondes el temor más intenso que ni la luz del Dueño se reviste. Secretos que proteges de mi mano, recodos donde ocultas tu tristeza, fragmentos que resguardas con firmeza que no son tuyos, sino orgullo vano. Déjame liberarte de tus miedos; entonces suelta tu interés egoísta, pues tus sueños no encajan en los cielos. El corazón no se abre hacia adentro: la dicha se derrama hacia la tierra, la Voz de Dios desciende del firmamento. SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO

¿QUÉ NOMBRE TE HAS DADO QUE YO NO TE DI?

 ¿Qué nombre te has dado en tu camino, qué máscara adoptaste en la tormenta? ¿Quién puso en tu memoria esa herramienta que talla identidades sin destino? Te llamaste según tu desatino, según la voz que hiere y que alimenta; creíste que tu nombre te sustenta, pero era solo un eco peregrino. Mas llega el Carpintero y te despoja del título que el miedo te otorgó, del rótulo que el mundo te acomoda. Y al ver tu nombre viejo que se arroja, descubres el que siempre te llamó: aquel que en su silencio te renombra. SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO

EL CEPILLO DEL CARPINTERO

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  Yo miré el cepillo del carpintero y la viruta iba cayendo al suelo; eran mis pensamientos sin consuelo, sueños muertos por falta de dinero. Una idea, experiencia o vieja herida son olas que levantan voces propias, momentos que al final solo son copias, ecos de una memoria adormecida. Mas, de vez en cuando, una Voz trasciende: la orilla rompe el ritmo más allá del sueño, el pensamiento y lo que sientes. La Voz de Dios es onda de verdad: viene de afuera y se quiere integrar, tesoro oculto en campo que sorprendes. SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO

LA CUSTODIA QUE ME PRESERVA

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  LA CUSTODIA QUE ME PRESERVA   La custodia me envuelve y me resguarda, preserva lo que el alma ya ha encontrado; defiende lo esencial cuando se embarga mi voz por el ruido del mundo alzado.   Custodia los tesoros que he encontrado: la luz que no se apaga en mi camino, las raíces que afirman mi destino y el eco de la voz que me ha nombrado.   Yo no lo hallé ni en mí ni en el mundo, solo fue en la historia de un carpintero, de todos, el maestro más profundo.   Sentí también en mí su grito al cielo, su gran perdón y amor al mundo entero; fue el reino en paz el final de mis miedos. La custodia me preservó. Guardó la luz, las raíces, los nombres, el eco de la voz que me declaró. Y al final, me llevó al maestro: al carpintero que gritó al cielo, que perdonó, que amó, que abrió un reino en paz y deshizo mis miedos. Ahora, después de ese encuentro, el alma ya no solo guarda: comienza a vivir desde lo guardado .

LA VOZ QUE ME DECLARA

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  LA VOZ QUE ME DECLARA La voz que me declara me conoce, habla con mi vocabulario oculto ; con mucha ternura me da un impulso, solo ella me explica por qué me escoge. Hoy me invita a mirar mucho más alto, me dice: 'Hay más en ti de lo que crees'; dudas lo que dicen y lo que lees, pero yo te voy a enseñar a buscarlo. Es una voz que habla con mi lenguaje, me enseña a buscar tesoros del campo , y sus lecciones son mi aprendizaje. Entonces, esa voz me da certeza: tesoros que no mueren ni se apagan, raíces que sostienen mi existencia. SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO

LA ARMONÍA QUE ME ORDENA

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  LA ARMONÍA QUE ME ORDENA La armonía desciende y me acompasa, se integra en lo que vibra en mi interior; viene de afuera, ella encaja y me abraza, y ordena en mí la forma del amor. Reconociendo lo que vibra dentro, con eso ya comienza a resonar; la armonía llegó como arquitecto, y ahora me comienza a edificar. Entonces, la armonía que me ordena, una fuerza que interviene de afuera, es música y me saca de la pena. Me llena de fe y proyecta esperanza, se puso de acuerdo con mi conciencia, activó las fuerzas que había en mi alma. SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO Ya no hay caos, ya no hay ruido, ya no hay fuerzas dispersas. Todo se ha reunido en un mismo compás. Y cuando el alma está ordenada, cuando cada fuerza ocupa su lugar, cuando la música interior se vuelve clara, entonces aparece una nueva necesidad: expresar lo que soy . La armonía no solo organiza: abre espacio para la palabra . La voz interior, antes fragmentada, ahora puede hablar con unidad, con verdad, con sentido.

LA SABIDURÍA QUE ME ORDENA

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  LA SABIDURÍA QUE ME ORDENA Sabiduría llega silenciosa, descifra lo que siento y lo que callo; revela en mí la esencia más hermosa y alumbra la verdad tras cada fallo. La presencia más personal de todas, ternura que corona el universo, la compañera más reparadora: ella no es algo que yo busco o pienso. Entonces es alguien que me interpreta y que con su mirada me conoce, alguien que con su mano me sujeta. La voz en mi morada y sentimiento, muy por encima de mi voluntad, me hizo estrella fugaz en movimiento. La armonía desciende y me acompasa, se integra en lo que vibra en mi interior; viene de afuera, ella encaja y me abraza, y ordena en mí la forma del amor.   Reconociendo lo que vibra dentro, con eso ya comienza a resonar; la armonía llegó como arquitecto, y ahora me comienza a edificar.   Entonces, la armonía que me ordena, una fuerza que interviene de afuera, es música y me saca de la pena.   Me llena de fe y proyecta esperanza, se p...

LA VOLUNTAD QUE ME ECHA A ANDAR

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LA VOLUNTAD QUE ME ECHA A ANDAR   La voluntad despierta y se levanta, toma del pensamiento su camino; convierte en paso firme lo que canta, alegre, mi alma escucha su destino. Se mueve empujada por la intuición , el instinto que quiere trascender me empuja fuerte al son de esta canción: me echo a andar feliz este atardecer. Disfruto siempre cada respirar, mis ojos ven lejos el horizonte, otras tierras y vidas que explorar. Miro atrás y dejan huellas mis pies, bordeando la orilla de mis sueños: espuma blanca era mi alma de ayer. SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO

EL PENSAMIENTO QUE ME GUÍA

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  EL PENSAMIENTO QUE ME GUÍA El pensamiento busca una palabra, quiere nombrar la luz que lo ilumina; si afuera un enemigo me descalabra, yo sé que hay un verbo que al alma afina.   Ya que antes de ser palabra fue idea, proyecto, promesa, deseo y aliento; la fuerza interior que alza mi marea, antes que voz, fue puro pensamiento.   El pensamiento guía desde dentro porque es réplica fiel del universo: de estrellas y galaxias es su centro.   Surgen poemas, nacen mis sonetos; mis entrañas rebosan poesía, mi pecho es fuente de mis pensamientos. El pensamiento encontró su palabra, la nombró, la afinó, la convirtió en poesía. Pero la palabra, por sí sola, no transforma: necesita voluntad , necesita paso , necesita acto . El alma ya no está perdida en la emoción, ni atrapada en el instinto, ni desordenada en el caos. Tampoco se queda solo en la claridad de la razón ni en la belleza del pensamiento que crea. Ahora llega el momento de enc...

LA RAZÓN QUE ME ORDENA

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LA RAZÓN QUE ME ORDENA La razón es la luz que me ordena, claridad que acomoda lo vivido; pone en su sitio el gozo y la pena y da sentido a todo lo aprendido.   Aunque sé que la emoción sube y baja, solo fue la voz que habló primero y despertó instinto e intuición del cielo: la conciencia dejó de serme extraña.   Lo que vibra se une con lo que entiende, junta la tormenta a la brisa suave; al silencio da palabras, lo enciende.   Al rugido del león no hace caso; cuando la armonía se hizo razonable, ya mi interior avanzó paso a paso. SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO La razón ordenó el caos, dio sentido al temblor, encendió el silencio. Pero el alma no vive solo de claridad: necesita voz . La emoción movió, la conciencia reveló, la razón organizó… pero ahora el alma quiere decirse , quiere nombrar lo que ha descubierto , quiere construirse en palabra . La razón es arquitectura interior. La palabra es puente hacia el mundo . La razón comprende. La palabr...

“EMOCIÓN QUE ME MUEVE”

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  “ EMOCIÓN QUE ME MUEVE ” Emoción es corriente que me mueve, impulso que da vida a lo vivido; nace al alma cuando lo viejo muere y da color a todo lo sentido.   Solo conciencia arranca la verdad y me mueve, no como la intuición ; no empuja igual que firme voluntad , que ella elige a veces sin comprensión.   Es como ciencia escrita en mi interior, libro perdido por la humanidad cuando el instinto reclamó su honor.   Un animal salvaje vino a ser, rugían voces en el alma humana ; sin conciencia, el alma se echó a perder. SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO Tras comprender que la emoción mueve, despierta y colorea, el poeta mira hacia atrás y reconoce la herida ancestral: cuando la conciencia se apagó, el alma humana quedó a merced del instinto, rugiendo en su propia oscuridad. Pero incluso en ese extravío, algo permaneció vivo: una chispa que buscaba sentido. La emoción abrió la puerta, pero no basta con sentir. La emoción mueve, pero no gu...