EL CANTO DEL SAPO
EL CANTO DEL SAPO En la noche, a la luz de las luciérnagas, hasta el croar de los sapos yo oía, quise imitarlos, pero no podía; observé esa tristeza y vida aciaga. Un sapo cantaba grave, muy duro, y su aspecto no parecía bueno; un compañero lo intentaba luego, y su sonido suave, muy inseguro. Mi canto solo busco melodía, mi fuerza y poder no tienen voz grande; mi voz rota, mi apariencia distante, la verdad es como mi poesía. Que yo no pretendo engañar a nadie, tapo mis oídos en este charco; que muchos cantantes me son extraños, en silencio espero que el sol irradie. Y solo a su luz mi apariencia brilla; yo cada mañana salto de alegría, y tengo esperanza todos los días, pero mi garganta ya no intimida. Hombres que solo cantan en la noche, las mujeres escuchan receptivas; cuando las apariencias son esquivas, a la mañana el sol los enmudece. Mi canto es agudo como mi risa, mi fuerza no la marca mi apariencia, y mi alma no es mi voz, es mi conciencia; esta mañana paseo a la brisa. Yo...