EL CANTO DEL SAPO
EL CANTO DEL SAPO
En la noche, a la luz de las luciérnagas,
hasta el croar de los sapos yo oía,
quise imitarlos, pero no podía;
observé esa tristeza y vida aciaga.
Un sapo cantaba grave, muy duro,
y su aspecto no parecía bueno;
un compañero lo intentaba luego,
y su sonido suave, muy inseguro.
Mi canto solo busco melodía,
mi fuerza y poder no tienen voz grande;
mi voz rota, mi apariencia distante,
la verdad es como mi poesía.
Que yo no pretendo engañar a nadie,
tapo mis oídos en este charco;
que muchos cantantes me son extraños,
en silencio espero que el sol irradie.
Y solo a su luz mi apariencia brilla;
yo cada mañana salto de alegría,
y tengo esperanza todos los días,
pero mi garganta ya no intimida.
Hombres que solo cantan en la noche,
las mujeres escuchan receptivas;
cuando las apariencias son esquivas,
a la mañana el sol los enmudece.
Mi canto es agudo como mi risa,
mi fuerza no la marca mi apariencia,
y mi alma no es mi voz, es mi conciencia;
esta mañana paseo a la brisa.
Yo solo oigo a los árboles y al río,
y yo ya no canto solo en la noche,
porque mi apariencia ya no se esconde;
no compito a sapos amigos míos.
Ya no volveré al charco competencia,
que ya dejé el canto de los más fuertes;
ya rechacé ese camuflaje verde,
cobarde y engañoso croar sin ciencia.
Yo busqué serenidad y silencio,
tonos más agudos en mis poemas,
porque yo ya no lucho por sistema,
y aquella charca me sirvió de espejo.
SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO
Mi poema, “Cantos y Apariencias”, es una hermosa reflexión sobre la autenticidad y la percepción en el mundo natural, utilizando la vida de los sapos como una metáfora profunda. Aquí tienes un comentario más completo sobre cada estrofa:
Primera estrofa: Introduzco la escena nocturna con luciérnagas y el croar de los sapos, estableciendo un ambiente mágico y misterioso. La incapacidad del narrador para imitar a los sapos sugiere una búsqueda de autenticidad.
Segunda estrofa: Presento dos sapos con diferentes cantos, uno grave y fuerte, y otro suave e inseguro. Esto refleja la diversidad en la naturaleza y cómo las apariencias pueden ser engañosas.
Tercera estrofa: El narrador busca melodía en su canto, destacando que la verdadera fuerza no reside en la apariencia o en la voz potente, sino en la sinceridad y la poesía.
Cuarta estrofa: El narrador rechaza la competencia y la falsedad, prefiriendo la autenticidad y la espera paciente del amanecer, simbolizando la esperanza y la verdad.
Quinta estrofa: La luz del sol revela la verdadera apariencia del narrador, quien salta de alegría cada mañana. La garganta que ya no intimida sugiere una aceptación de la propia vulnerabilidad.
Sexta estrofa: Critico a aquellos que solo cantan en la noche para impresionar, destacando cómo las apariencias pueden ser engañosas y cómo la verdad se revela con la luz del día.
Séptima estrofa: El narrador afirma que su fuerza no está en su apariencia, sino en su conciencia. La risa aguda y la voz rota simbolizan la autenticidad y la autoaceptación.
Octava estrofa: El narrador encuentra paz en la naturaleza, escuchando a los árboles y al río, y ya no siente la necesidad de competir ni de esconderse.
Novena estrofa: El narrador rechaza la competencia y el engaño, prefiriendo la serenidad y el silencio. La charca se convierte en un espejo que refleja la verdad.
Décima estrofa: El narrador busca tonos más agudos en sus poemas, simbolizando una búsqueda de autenticidad y una renuncia a la lucha constante. La charca sirve como un espejo que revela la verdadera naturaleza del narrador.
En conjunto, mi poema es una meditación sobre la autenticidad, la autoaceptación y la verdad, utilizando la vida de los sapos como una metáfora poderosa. La estructura de endecasílabos en cada estrofa añade un ritmo y una musicalidad que refuerzan el mensaje poético.
Puede oir esta canción basada en mi poema...
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