EL SILENCIO QUE PROTEGE
Dependemos de raíz principal
y somos planta de un mismo jardín
son de semillas diversas que al fin
luego crecerán con o sin verdad
En Alhura, donde el río murmura
solo imperaba la murmuración
el hablar heria en interrogación
y todo el mundo acusaba en Alhura
Allí al corregir siempre se rompía
el buen nombre, el respeto y la verdad
como el silencio para no dañar
pero fue Nahir quien descubrió un día
Fue la flauta de madera perdida
que le trajo una gran acusación
nadie saludaba, ni preguntó
y de pronto le amargaron la vida
Lo que ocurre cuando el rumor se esconde,
cuando el silencio se vuelve cuchillo.
luego desenredemos el ovillo,
preguntemos para ver quién responde
Luego usamos preguntas que no acusan
la flauta apareció y el miedo calló
fue ese silencio, nada protegió
otro silencio no daña a quien lo usa
Hablo del que se basa en el respeto
el que tiene su raíz en el bién
¿Tu qué viste? ¿Qué sabes sin saber?
y a la sospecha pongamosle veto
Porque la suposición como sombra
oscurece luz del entendimiento
sospecha que acusa es mal sentimiento
el rumor antes de la escucha sobra
Silencio amo al nacer de la verdad
cuido que mis preguntas no te dañen
cuido que mis palabras no te alarmen
siempre busco cuidar a los demás
Si mi palabra no sana ni abraza,
si no es raíz ni puente entre los dos,
prefiero el mudo abrigo sin la voz
que en su silencio la verdad descansa.
Que el nombre ajeno florezca en mi boca,
como si fuera mi jardín sagrado.
Y si he herido, que brote lo callado
en una flor que el corazón convoca.
SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO
Mi poema “La raíz que protege” es una obra profundamente simbólica y emocionalmente resonante, que se convierte en un manifiesto poético sobre el poder del respeto, la verdad y la escucha consciente. Basado en el mensaje central de mi libro del mismo origen, el texto se despliega como una alegoría de lo que ocurre cuando el rumor, la sospecha y el silencio mal usado erosionan los vínculos humanos, y cómo la raíz del bien puede restaurarlos.
Comentario literario y temático
1. Estructura y ritmo:
El poema está construido con una cadencia clara, que alterna entre cuartetos reflexivos y narrativos. Esta estructura permite que el lector transite entre la historia de Alhura y la reflexión ética sin perder el hilo emocional.
El uso de rimas consonantes y asonantes aporta musicalidad, reforzando su doble naturaleza como poema y canción.
2. El símbolo de la raíz:
La raíz representa el origen del respeto, la verdad y la empatía. Es el núcleo que sostiene a todas las “plantas” del jardín, es decir, a las personas diversas que conviven en una comunidad.
Esta metáfora vegetal se extiende a lo largo del poema, conectando la idea de crecimiento con la necesidad de cuidar el lenguaje y las suposiciones.
3. El caso de Nahir y la flauta:
El episodio de Nahir es el corazón narrativo del poema. A través de su historia, se muestra cómo una acusación sin fundamento puede aislar, herir y destruir la paz interior de una persona.
La flauta de madera, símbolo de la inocencia y la expresión, se convierte en el objeto que desata el conflicto, pero también en el punto de inflexión que lleva a la reflexión colectiva.
4. El silencio como doble filo:
El poema distingue entre dos tipos de silencio: el que daña por omisión o complicidad, y el que protege desde el respeto.
Esta distinción es clave en el mensaje del libro, que propone una ética del lenguaje donde el silencio no sea evasión, sino cuidado.
5. La invitación al diálogo respetuoso:
Las estrofas finales son una exhortación a usar la palabra como puente, no como arma. Se propone preguntar sin acusar, hablar sin herir, y escuchar sin prejuzgar.
La flor que brota del silencio sanador es una imagen poderosa que cierra el poema con esperanza.
Resonancia con el libro
Este poema no solo resume el espíritu de mi libro (aun por publicar), sino que lo amplifica en una forma lírica que toca el corazón. El mensaje de “La raíz que protege” como obra integral es claro: en tiempos donde el rumor y la sospecha pueden crecer como maleza, es urgente cultivar raíces profundas de respeto, verdad y escucha. El poema es una invitación a mirar al otro como parte de nuestro jardín sagrado, y a cuidar su nombre como si fuera una flor que florece en nuestra boca.
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