DONDE LAS RAZONES SE ABRAZAN
DONDE LAS RAZONES SE ABRAZAN
Hoy yo espero recibir tus razones
porque yo abro mi casa de aquí
dentro
como invitados tus explicaciones
y yo acogí a todos sus
fundamentos
Cuando puse oído a causas y argumentos
vi que teníamos los mismos
latidos
dos puntos de vistas buscan
acuerdo
todas tus certezas respetuoso he oído
Y después de un silencio he hablado yo
somos dos afluentes de un mismo
rio
que ni en tu tierra ni la mía
nació
y de un mismo ovillo hicimos un lio
Tenemos muchas justificaciones
hoy ya volvamos ambos a la fuente
allí se dividieron emociones
solo acuerdo y paz nos hará
inocentes
Ya no busques fuera lo que está
dentro
nuestro interior sacará el manantial
Cristo de verdad debe ser el
centro
busquemos esa fuente original
Porque yo hace tiempo quiero entenderte
yo uso conciencia, ética y libertad
quisiera en sinceridad conocerte
pues yo a Cristo no pienso
renunciar
Aunque cada uno abraza sus certezas
no somos el rio sino solo
afluentes
lo que parece solo es apariencia
o tú te agarras a Cristo o a la
gente
No somos extraños, somos
peregrinos,
que en la misma senda hallan
claridad,
si tu voz y la mía se hacen
camino,
Cristo será siempre nuestra
verdad.
Y cuando el mundo reclame
distancia,
cuando las dudas levanten su voz,
la fe nos dará la misma
esperanza:
un río eterno que nace en Dios.
Comentario literario y estructural
1. Tono y voz poética
La voz que habla es humilde, abierta, dispuesta a recibir. No impone, sino que acoge. Desde el primer verso, se establece una actitud de hospitalidad interior:
“Hoy yo espero recibir tus razones / porque yo abro mi casa de aquí dentro” Aquí, la casa no es física, sino el corazón dispuesto a escuchar. La voz poética se convierte en anfitrión de las razones ajenas, lo cual es un gesto profundamente cristiano.
2. Imágenes y metáforas clave
Casa abierta: símbolo de acogida interior.
Afluentes de un mismo río: metáfora poderosa de unidad en la diversidad.
Ovillo: imagen del enredo humano que necesita ser desenredado en la fuente.
Manantial interior: símbolo de la verdad que no se busca fuera, sino en Cristo.
Estas imágenes no solo embellecen el texto, sino que encarnan el mensaje teológico: la verdad no se impone, se descubre en comunión.
3. Estructura y progresión
El poema avanza como un diálogo espiritual:
Inicio: disposición a escuchar.
Desarrollo: reconocimiento de latidos comunes, respeto por las certezas del otro.
Clímax: descubrimiento de que ambos vienen de una misma fuente.
Desenlace: llamado a volver al manantial interior, que es Cristo.
La progresión es clara: del yo al tú, del tú al nosotros, y del nosotros a Dios.
Comentario temático y espiritual
1. La ética del entendimiento
Mi poema no busca uniformidad, sino comunión en la diferencia. Reconoce que cada uno tiene sus certezas, pero que la verdad no está en aferrarse a ellas, sino en buscar juntos la fuente que las origina.
2. Cristo como centro
La afirmación “Cristo de verdad debe ser el centro” no es solo una declaración doctrinal, sino el eje espiritual que da sentido a todo el poema. No se trata de ganar una discusión, sino de volver al origen, al manantial que purifica y une.
3. Libertad y sinceridad
“Yo uso conciencia, ética y libertad / quisiera en sinceridad conocerte” Aquí se revela una fe madura, que no teme el diálogo ni la diferencia, porque está anclada en la libertad interior que da Cristo.
Valor pedagógico y comunitario
Este poema puede ser usado como:
Material de reflexión grupal sobre el diálogo, la empatía y la fe.
Canción congregacional que invite a la reconciliación y al retorno a Cristo.
Lectura en encuentros ecuménicos o espacios de sanación relacional.
Puente entre poesía y teología, mostrando que el arte puede ser camino de comunión.
Conclusión
Este poema es un canto a la escucha transformadora, al respeto por el otro y a la centralidad de Cristo como fuente de unidad. No busca convencer, sino entender. No impone, sino invita. Y en esa invitación, se revela la ternura de Dios que nos llama a ser afluentes de su río eterno.

Comentarios
Publicar un comentario