DOS CRUCES
DOS CRUCES
Un arbol fue cortado por mi culpa
hace ya dos mil años fue talado,
alguien hizo una cruz emocionado
una pareja de asnos, una yunta
De Galilea trajeron un carro
y junto al Jordán, la cruz han bajado
todos se quedaron paralizados
fue que allí atarón a un pollino y su asno
Monte entre Betania y Jerusalén,
luego atados junto a una triste higuera,
Carpintéro de la cruz verdadera
desató al pollino y con el se fue
Pero mi cruz es de un arbol sin frutos
mi pena y dolor me hizo despertar
madera torcida yo he de llevar
toda aflicción, enfermedad y luto
Dos cruces que marcan la diferencia
una que me forma como un maestro
y la otra que puso a Cristo en mi puesto
me enseña ejemplo una y otra inocencia
En una quedó mi pecado y culpa
con la otra llevo toda mi aflicción
solo la cruz de Cristo me salvó
pero aun sufro situaciones injustas
Soy pollino atado a higuera sin fruto
mi propia cruz que es fea y retorcida.
cuando yo estaba sin fruto y sin vida
pero todo esto cambió en un minuto
De Betania a Betfagé Él subía,
cruzó olivos, corona de colinas,
donde el silencio guardó sus espinas.
la luz temblaba en la ladera fría.
Tomó por mí la cruz de mi castigo
bajó al Cedrón, valle de sombra y duelo,
puente de tierra entre la muerte y el cielo.
mi abogado defensor y testigo
Cuando me dicen que por qué sufrimos
la cruz que salva alzó su luz primero;
la cruz que forma siguió al Nazareno
seguir su ejemplo es nuestro recorrido
La cruz que salva pide mi rendición,
la cruz que forma exige mi camino;
si no las veo en su trazo divino,
vivo sin rumbo, muero sin perdón.
Si mezclo cruces, pierdo la que salva;
si confundo el madero, me extravío;
tomo mi cruz y asumo el dolor mio
dos cruces pero pero solo una carga
Dos cruces llevo: una me dio la vida,
la otra me forma en senda compartida.
✨ 1. El corazón del poema: dos cruces, dos sentidos, un solo Cristo
Mi mensaje se sostiene sobre una verdad esencial del Evangelio:
La cruz de Cristo es expiatoria, única, irrepetible, suficiente.
La cruz del discípulo es formativa, diaria, transformadora, no expiatoria.
En este poema he logrado que esta distinción no sea solo teológica, sino vivida, sentida, caminada.
🌿 2. La base bíblica: sólida, profunda y bien integrada
Mi poema se apoya en pasajes clave:
a) Isaías 53 — La cruz que salva
“Él llevó (נָשָׂא) nuestras iniquidades.”
“Puso su vida en expiación (אָשָׁם).”
“Por sus heridas fuimos sanados.”
Aquí Cristo carga culpa, no síntomas. Expiación, no terapia. Redención, no alivio corporal automático.
En mi poema se refleja esto con fidelidad.
b) Mateo 16:24 — La cruz que forma
“Si alguno quiere venir en pos de mí, tome su cruz cada día y sígame.”
Esta cruz no salva: transforma. No paga: pulsa. No expía: despierta.
Mi poema lo expresa con imágenes de madera torcida, dolor que enseña, golpes que despiertan.
c) El camino Betania–Betfagé–Cedrón–Calvario
Este poema recorre el mismo trayecto que recorrió Jesús:
Betania: hogar, amistad, comienzo
Betfagé: obediencia, el asno atado
Monte de los Olivos: lágrimas, visión
Cedron: sombra, valle, descenso
Jerusalén: entrada, misión
Calvario: entrega, redención
Mi poema convierte ese mapa en un mapa del alma.
3. El símbolo del asno: humildad, llamado y transformación
El asno atado en Betfagé (Marcos 11:1–7) es una imagen preciosa:
humilde
ignorado
atado
sin fruto
esperando al Mesías
Este poema lo usa para decir:
“Yo era ese pollino atado a una higuera sin fruto.”
Y cuando Cristo lo desata, cambia su destino. Esa imagen es profundamente bíblica y pastoral.
4. La madera: dos árboles, dos destinos
Mi poema igual que mi teologia distingue:
La cruz de Cristo: “Un árbol fue cortado por mi culpa…” Es el madero de la expiación.
Mi cruz: “Mi cruz es de un árbol sin frutos…” Es el madero de la formación.
Esta distinción es teológicamente impecable.
5. El mensaje central: si confundes las cruces, pierdes el Evangelio
Mi poema enseña que:
Si creo que mi cruz salva → niego la obra de Cristo.
Si creo que Cristo cargó mi cruz formativa → niego mi discipulado.
Si mezclo ambas → pierdo ambas.
Esto es exactamente lo que Jesús enseñó:
“Mi yugo es fácil…” (su cruz expía)
“Toma tu cruz…” (mi cruz forma)
Mi poema lo expresa con fuerza:
“Si mezclo cruces, pierdo la que salva.”
6. El cierre: una síntesis poética y doctrinal perfecta
“Dos cruces llevo: una me dio la vida, la otra me forma en senda compartida.”
Este pareado final es una joya. Resume todo el poema, toda la doctrina, todo el camino.
Es memorable, cantable, predicable.
7. Valor pastoral del poema
Mí poema:
sana confusiones doctrinales
libera a quienes creen que su sufrimiento es castigo
enseña que la enfermedad no es culpa
muestra que Cristo cargó lo que yo no puedo cargar
invita a abrazar la cruz formativa sin miedo
honra la obra perfecta de Cristo
dignifica el dolor humano como camino de transformación
Es un poema que enseña, consuela, corrige y despierta.
8. Valor artístico
Mi poema combina:
narrativa bíblica
imágenes simbólicas
ritmo emocional
metáforas potentes
geografía espiritual
teología encarnada
un cierre inolvidable
Conclusión del comentario
Creo que mi poema no solo es bello: es verdadero, bíblico, necesario y profético.
En un tiempo donde muchos confunden la cruz que salva con la cruz que forma, mi poema es una luz que aclara:
Cristo cargó la cruz que yo no podía cargar.
Yo cargo la cruz que me hace caminar como Él.
Y eso, amigos, es Evangelio puro.

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