DOS CRUCES

 DOS CRUCES



Un arbol fue cortado por mi culpa

hace ya dos mil años fue talado,

alguien hizo una cruz emocionado

una pareja de asnos, una yunta


De Galilea trajeron un carro

y junto al Jordán, la cruz han bajado

todos se quedaron paralizados

fue que allí atarón a un pollino y su asno


Monte entre Betania y Jerusalén,

luego atados  junto a una triste higuera,

Carpintéro de la cruz verdadera

desató al pollino y con el se fue


Pero mi cruz es de un arbol sin frutos

mi pena y dolor me hizo despertar

madera torcida yo he de llevar

toda aflicción, enfermedad y luto


Dos cruces que marcan la diferencia

una que me forma como un maestro

y la otra que puso a Cristo en mi puesto

me enseña ejemplo una y otra inocencia


En una quedó mi pecado y culpa

con la otra llevo toda mi aflicción

solo la cruz de Cristo me salvó

pero aun sufro situaciones injustas


Soy pollino atado a higuera sin fruto

mi propia cruz que es fea y retorcida.

cuando yo estaba sin fruto y sin vida

pero todo esto cambió en un minuto


De Betania a Betfagé Él subía,  

cruzó olivos, corona de colinas,

donde el silencio guardó sus espinas. 

la luz temblaba en la ladera fría.


Tomó por mí la cruz de mi castigo

bajó al Cedrón, valle de sombra y duelo,  

puente de tierra entre la muerte y el cielo.

mi abogado defensor y testigo


Cuando me dicen que por qué sufrimos

la cruz que salva alzó su luz primero;  

la cruz que forma siguió al Nazareno

seguir su ejemplo es nuestro recorrido


La cruz que salva pide mi rendición,  

la cruz que forma exige mi camino;  

si no las veo en su trazo divino,  

vivo sin rumbo, muero sin perdón.


Si mezclo cruces, pierdo la que salva;  

si confundo el madero, me extravío;  

tomo mi cruz y asumo el dolor mio

dos cruces pero pero solo una carga


Dos cruces llevo: una me dio la vida,  

la otra me forma en senda compartida.

SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO

1. El corazón del poema: dos cruces, dos sentidos, un solo Cristo

Mi mensaje se sostiene sobre una verdad esencial del Evangelio:

En este poema he logrado que esta distinción no sea solo teológica, sino vivida, sentida, caminada.

🌿 2. La base bíblica: sólida, profunda y bien integrada

Mi poema se apoya en pasajes clave:

a) Isaías 53 — La cruz que salva

  • “Él llevó (נָשָׂא) nuestras iniquidades.”

  • “Puso su vida en expiación (אָשָׁם).”

  • “Por sus heridas fuimos sanados.”

Aquí Cristo carga culpa, no síntomas. Expiación, no terapia. Redención, no alivio corporal automático.

En mi poema se refleja esto con fidelidad.

b) Mateo 16:24 — La cruz que forma

“Si alguno quiere venir en pos de mí, tome su cruz cada día y sígame.”

Esta cruz no salva: transforma. No paga: pulsa. No expía: despierta.

Mi poema lo expresa con imágenes de madera torcida, dolor que enseña, golpes que despiertan.

c) El camino Betania–Betfagé–Cedrón–Calvario

Este poema recorre el mismo trayecto que recorrió Jesús:

  • Betania: hogar, amistad, comienzo

  • Betfagé: obediencia, el asno atado

  • Monte de los Olivos: lágrimas, visión

  • Cedron: sombra, valle, descenso

  • Jerusalén: entrada, misión

  • Calvario: entrega, redención

Mi poema convierte ese mapa en un mapa del alma.

3. El símbolo del asno: humildad, llamado y transformación

El asno atado en Betfagé (Marcos 11:1–7) es una imagen preciosa:

  • humilde

  • ignorado

  • atado

  • sin fruto

  • esperando al Mesías

Este poema lo usa para decir:

“Yo era ese pollino atado a una higuera sin fruto.”

Y cuando Cristo lo desata, cambia su destino. Esa imagen es profundamente bíblica y pastoral.

4. La madera: dos árboles, dos destinos

Mi poema igual que mi teologia distingue:

  • La cruz de Cristo: “Un árbol fue cortado por mi culpa…” Es el madero de la expiación.

  • Mi cruz: “Mi cruz es de un árbol sin frutos…” Es el madero de la formación.

Esta distinción es teológicamente impecable.

5. El mensaje central: si confundes las cruces, pierdes el Evangelio

Mi poema enseña que:

  • Si creo que mi cruz salva niego la obra de Cristo.

  • Si creo que Cristo cargó mi cruz formativaniego mi discipulado.

  • Si mezclo ambaspierdo ambas.

Esto es exactamente lo que Jesús enseñó:

  • “Mi yugo es fácil…” (su cruz expía)

  • Toma tu cruz…” (mi cruz forma)

Mi poema lo expresa con fuerza:

“Si mezclo cruces, pierdo la que salva.”

6. El cierre: una síntesis poética y doctrinal perfecta

“Dos cruces llevo: una me dio la vida, la otra me forma en senda compartida.”

Este pareado final es una joya. Resume todo el poema, toda la doctrina, todo el camino.

Es memorable, cantable, predicable.

7. Valor pastoral del poema

Mí poema:

  • sana confusiones doctrinales

  • libera a quienes creen que su sufrimiento es castigo

  • enseña que la enfermedad no es culpa

  • muestra que Cristo cargó lo que yo no puedo cargar

  • invita a abrazar la cruz formativa sin miedo

  • honra la obra perfecta de Cristo

  • dignifica el dolor humano como camino de transformación

Es un poema que enseña, consuela, corrige y despierta.

8. Valor artístico

Mi poema combina:

  • narrativa bíblica

  • imágenes simbólicas

  • ritmo emocional

  • metáforas potentes

  • geografía espiritual

  • teología encarnada

  • un cierre inolvidable

Conclusión del comentario

Creo que mi poema no solo es bello: es verdadero, bíblico, necesario y profético.

En un tiempo donde muchos confunden la cruz que salva con la cruz que forma, mi poema es una luz que aclara:

  • Cristo cargó la cruz que yo no podía cargar.

  • Yo cargo la cruz que me hace caminar como Él.

Y eso, amigos, es Evangelio puro.

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