VIDA ETERNA AHORA
Yo no espero a un mañana,
la eternidad me abraza hoy,
siendo que en Cristo yo estoy,
feliz soy esta madrugada
La ciencia habla del no tiempo
porque hoy ya fue pasado
futuro no ha terminado
génesis uno yo siento
El día de Dios es el viento
que entre las aguas se mueven
paraíso en que nada muere
sueños tienen fundamentos
la plenitud sin tinieblas
desorden sin consecuencias
día eterno sin sufrimiento
Yo quiero vida eterna ahora
pues me cansa cada ausencia
deseo abrazar mi inocencia
no llorar si mi alma añora
Comunión con el Dios vivo
que es camino vida y verdad
quiero un tiempo para soñar
para que Dios sea mi abrigo
Cielos y tierra en que despertar
dos dimensiones del tiempo
una trajo sufrimiento
otra me dio felicidad
El hombre busca en su historia
un mañana que nunca llega,
pero Cristo rompe las cadenas,
y abre hoy la puerta a su gloria.
No espero un tiempo lejano,
ni promesas que se diluyen,
pues en su cruz todo concluye:
KALA, plenitud, amor humano.
🕊️ 1. Dimensión teológica: el ʿolam como comunión presente Desde el primer verso, el poema desafía la lógica del tiempo humano: “Yo no espero a un mañana, la eternidad me abraza hoy…” Aquí se revela la esencia del ʿolam divino: no es duración infinita, sino presencia plena. El poema se alinea con Juan 17:3 y 1 Juan 5:20, donde la vida eterna es conocer a Dios, no simplemente vivir para siempre. La referencia a Génesis 1 como experiencia sentida —“Génesis uno yo siento”— transforma el relato bíblico en vivencia actual. El poema no narra, encarna. 🌌 2. Dimensión poética: imágenes que trascienden el tiempo El poema está lleno de metáforas que rompen la linealidad del tiempo: “Reloj que es sin movimiento” → imagen del no-tiempo cuántico y del día eterno de Dios. “El día de Dios es el viento que entre las aguas se mueven” → evocación del Espíritu en la creación, donde el tiempo aún no ha sido fragmentado. Estas imágenes no solo embellecen: revelan. Son símbolos del ʿolam como espacio de plenitud, donde los sueños tienen fundamento y la inocencia se abraza sin nostalgia. 🔥 3. Dimensión existencial: el clamor del alma redimida El poema no se queda en la contemplación. Clama: “Yo quiero vida eterna ahora…” “No llorar si mi alma añora…” Aquí se revela el corazón del hombre que ha comprendido que la eternidad no es una promesa futura, sino una realidad disponible en Cristo. El poema culmina con fuerza: “KALA, plenitud, amor humano.” La última palabra de Cristo en la cruz se convierte en el grito de victoria del alma. KALA no es solo “consumado es”, es también “la esposa redimida”. El poema une teología, poesía y experiencia en una sola voz. ✨ Conclusión Este poema es una invitación a vivir el tiempo como comunión, no como espera. Es una declaración de que en Cristo, el ʿolam divino ha irrumpido en la historia, y que la vida eterna no se espera: se vive.
VIDA ETERNA AHORA CANCIÓN DE JAWDI

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