El principio eterno
Cuando el tiempo nació vacío, desorden, tinieblas huerto y la herencia se perdió trabajo y sudor en la tierra Cielos y tierra aun brillaba tiempo de nosotros separó pronto todo se agotaba la vida eterna se esfumó Y Dios en un principio creó en Cristo un mundo infinito allí nada olvidó el Señor herencia del Dios bendito Esta tierra para el hombre la plenitud de sus cielos dar su reino a los pobres la paz al mundo entero En Génesis uno, uno nuestro Dios pensó en su cuerpo cordero sacrificio oportuno fue el principio de un sueño Desde el olam hasta el olam Dios soberano ha pensado principio no te va a faltar creación para el cansado El Verbo eterno se hizo carne, cruz y sangre nos abrazaron, consumado es, nada falta, vida eterna nos alcanzaron. La esposa surge redimida, KALA su nombre proclamado, la obra acabada, la herida sanada, el pacto eterno confirmado. Hoy canto al Dios verdadero, principio y fin de mi historia, del ʿolam humano al divino sendero, Cristo es mi plenitud y mi gloria.
🌌 1. Dimensión teológica: del Génesis a la cruz
El poema comienza en el nacimiento del tiempo, evocando el vacío, el desorden y las tinieblas de Génesis 1. Allí se marca la pérdida de la herencia y la entrada del sufrimiento humano. Sin embargo, pronto aparece la clave: “Y Dios en un principio creó en Cristo un mundo infinito”. Aquí se revela que el principio no es solo creación, sino Cristo mismo como fundamento eterno (Juan 1:1-3).
La obra avanza hasta la cruz, donde el Verbo eterno se hace carne y proclama “Consumado es”. El poema une así el principio eterno con la plenitud consumada, mostrando que todo lo creado encuentra su sentido en Cristo.
✝️ 2. Dimensión cristológica: Cristo como principio y fin
El poema subraya que Cristo es:
El olam que nunca acaba, la eternidad que sostiene la creación.
El esposo que llama a su esposa, cumpliendo el pacto eterno.
De este modo, Cristo aparece como alfa y omega, principio y fin, origen y consumación. El poema lo proclama explícitamente en su cierre:
“Cristo, mi plenitud y mi gloria.”
🎨 3. Dimensión poética: imágenes que revelan
El poema utiliza imágenes poderosas:
“Reloj que es sin movimiento” → símbolo del tiempo divino, sin sucesión ni desgaste.
“Desde el olam hasta el olam” → expresión de la eternidad como plenitud continua.
“La esposa surge redimida” → metáfora nupcial que une la humanidad con Cristo.
Estas imágenes no solo embellecen, sino que revelan: muestran cómo la eternidad irrumpe en la historia y transforma el tiempo humano.
🔥 4. Dimensión existencial: esperanza para el cansado
El poema no se queda en la contemplación abstracta. Habla al corazón humano:
“Principio no te va a faltar, creación para el cansado.”
Aquí se abre un horizonte pastoral: la eternidad no es solo doctrina, es consuelo para el fatigado, esperanza para el que sufre, plenitud para el que busca.
✨ Conclusión
“El principio eterno” es un himno que une creación, cruz y consumación en una sola línea narrativa. Es un canto que proclama que en Cristo todo tiene sentido: el principio, el fin, la esposa redimida y la eternidad consumada.
Es un poema que puede convertirse en himno litúrgico o en canción de adoración, porque su estructura y su mensaje invitan a la comunidad a cantar: Cristo es mi plenitud y mi gloria.

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