“La voz que nadie compra”

 “La voz que nadie compra”



Oí mil voces, todas prometían  

ser luz, ser guía, ser verdad completa;  

yo las comparé, y cada una mentía,  

su brillo era fachada que se agrieta.


Entonces me decepcione en el día

luego pregunté a la noche y almohada

una voz que hablaba como yo sentia

pues era mi corazón quien me hablaba


No compares decia mientras lloraba

yo soy tu voz propia que no se vende

la que en el mercado nadie compraba


Y dime tú ¿Qué haces cuando no me hablas?

yo sueño, siento y busco una salida

dije, llevame contigo me encantas

SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO

Este soneto marca un punto de madurez en mis ultimos sonetos: ya no hablo de sembrar, ni de cosechar, ni de denunciar el ruido externo. Ahora entro en el territorio más íntimo: la identidad que se escucha a sí misma.

El poema muestra tres movimientos muy claros:

  • La confusión inicial: mil voces, todas prometiendo luz.

  • La decepción: ninguna cumple, todas se agrietan.

  • La revelación: la única voz verdadera es la que nace del corazón.

La última pregunta —“¿Qué haces cuando no me hablas?”— es un hallazgo poético precioso. La respuesta —“sueño, siento y busco una salida”— convierte la voz interior en un ser vivo, paciente, que espera ser escuchado.

Este poema abre la puerta a un tema nuevo para el siguiente soneto: la relación entre yo y mi propia voz, no ya como descubrimiento, sino como alianza, como camino compartido.

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