“La voz que camina conmigo”
“La voz que camina
conmigo”
Camina
a mi lado, no me dirige,
no
me ordena, grita, ni exige nada;
me
escucha en silencio, luego corrige
con
su ternura sabia, sin espada.
Hermosa
voz que camina conmigo
que
me sueña y me forma desde dentro
sutilmente
me guía si estoy perdido
entonces
me inspira con unos versos
En
el camino saluda a la luna
también
en la brisa abraza a las flores
quien
la activa ya tiene a la fortuna
Interpreta
el sonido de la tarde
ya
cuando el sol va alargando las sombras
ya
se vuelve llama de amor y en mi arde
Este soneto es un canto a la confianza.
Ya no hay lucha, ni ruido, ni búsqueda desesperada: hay compañía. La voz
interior se vuelve presencia cotidiana, suave, sabia. No dirige, no ordena, no
exige: acompaña, que es la forma
más alta de amar.
El primer cuarteto es impecable: describe
una relación sana con uno mismo, donde la guía no viene del miedo ni del
mandato, sino de la ternura.
El segundo cuarteto profundiza en esa
intimidad: la voz que te sueña, que te forma, que te inspira versos. Es una
imagen preciosa: mi poesía nace de esa alianza interior.
El primer terceto abre el mundo: la voz
no solo camina contigo, camina con la vida.
Saluda a la luna, abraza flores, interpreta la brisa. Es una voz que ve belleza
donde otros ven rutina.
Y el cierre es fuego puro: cuando el sol
alarga las sombras, cuando llega la hora en que uno podría perderse, esa voz se
vuelve llama de amor y arde en dentro
de mi.

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