EL HILO DEL DESTINO
EL HILO DEL DESTINO
Hay encuentros que no se porqué
resísten ser solo memória
son mucho mas que una historia
abrieron puerta yo lo se
A esas otras dimensiones
puedo ver todas sus oportunidades
años despues ya me son familiares
y hasta me inspiran canciones
Parecen ser hilo nuevo en su ovillo
veo el contorno de la ladera
sigue viva la vez primera
mientras yo tiro del hilo
El hilo que me conduce a la eternidad
donde el destino vuelve a trotar
puertas que el tiempo no puede cerrar
hilo de plata entre mi alma y el tiempo
Aun hoy oigo todos sus ecos
trascienden incluso la memoria
hilo que tiene el color de mi historia
que me une a ciertos sucesos
Encuentros que no saben morir
el tiempo los habia olvidado
parecian haber terminado
tiro del hilo y los vuelvo a vivir
Hilo como cadena de plata
une lo que soy con lo que fui
que no quiere llegar a su fin
en mi ladera el destino cabalga
El hilo que me conduce a la eternidad
donde el destino vuelve a trotar
puertas que el tiempo no puede cerrar
hilo de plata entre mi alma y el tiempo
Amanece y la niebla se va
corcel blanco trota libre ya
historia y memoria sin final
la eternidad no deja de trotar
Avanza y yo le reconozco
a paso suave y elegante
vuelve y vuelve a lo de antes
el destino y yo lo reconozco
Vive del tiempo y la oportunidad
pero su cuello se inclina con dignidad
porque en su lomo hay serenidad
el destino siempre me conducirá
Hilo que coses mi vida rota
que la encadenas en plata
trasciendes a todo lo que me pasa
mi destino es un caballo que trota
Mi ladera es toda mi historia
en amanecer nace la eternidad
encuentros son puertas de verdad
es un hilo que cose mi memoria
No sé qué nombre dar a este misterio,
solo sé que cuando miro atrás
veo que el destino se me va a adelantar
el corcel blanco aparece en medio
El hilo que me conduce a la eternidad
donde el destino vuelve a trotar
puertas que el tiempo no puede cerrar
hilo de plata entre mi alma y el tiempo
SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO (JAWDI)
1. El poema como cartografía espiritual de la memoria
Este poema no es una simple evocación de recuerdos: es una geografía espiritual, donde la memoria no es pasado, sino puerta, hilo, camino, corcel.
La voz poética descubre que ciertos momentos vividos no se comportan como recuerdos muertos, sino como presencias vivas que insisten, que vuelven, que se enlazan, que conducen. Ese es el núcleo del poema: la memoria como revelación.
Yo no recuerdo para mirar atrás: recuerdo porque algo me llama desde adelante.
2. El mensaje central: el destino como fuerza viva que teje la historia
El poema afirma que el destino no es una idea abstracta, ni una fatalidad, ni una línea recta. El destino es:
un hilo,
una cadena de plata,
un caballo que trota,
una ladera que respira,
una eternidad que amanece.
Es decir: el destino es una fuerza viva que une lo que fui con lo que ahora soy, y que me conduce hacia lo que aún no veo.
La voz poética NO se siente arrastrada por el destino, sino acompañada. El destino no domina: guía. No impone: revela. No empuja: conduce con elegancia.
Por eso el caballo es blanco, sereno, digno, suave. Es la imagen perfecta de un destino que no violenta, sino que invita.
3. La voz poética: un caminante entre tiempo y eternidad
La voz poética es alguien que vive en dos planos:
el tiempo humano, con sus recuerdos, su historia, su ladera;
y la eternidad, que se asoma en cada encuentro que “no sabe morir”.
Esa voz está en un punto intermedio: entre lo que fue y lo que será, entre lo que recuerda y lo que presiente, entre la memoria y la revelación.
Por eso el poema está lleno de verbos que vuelven: “tiro del hilo”, “vuelvo a vivir”, “vuelve y vuelve a lo de antes”.
La voz poética no es pasiva: participa en su destino, lo reconoce, lo sigue, lo escucha, lo contempla.
4. El caballo: símbolo de destino, guía y presencia
El caballo blanco es el símbolo más poderoso del poema. Representa:
la fuerza que avanza,
la elegancia del destino,
la continuidad de la historia,
la presencia que vuelve,
la eternidad que se mueve.
No es un caballo salvaje: es un caballo que reconoce al poeta, que vuelve a él, que lo conduce, que lo acompaña.
Es un destino personal, no genérico. Un destino que tiene rostro, ritmo, dignidad y memoria.
5. El hilo: símbolo de unión, revelación y sentido
El hilo es la metáfora que sostiene todo el poema.
Es:
memoria que cose,
destino que une,
plata que brilla,
camino que se despliega,
puerta que se abre.
El hilo no es solo recuerdo: es sentido. Es la forma en que la vida se revela como una historia coherente, tejida por algo mayor que uno mismo.
6. El mensaje final del poema
Mi poema dice algo profundo:
La vida no es una sucesión de momentos, sino un tejido. Y ese tejido tiene un hilo que no se rompe, un destino que cabalga, una eternidad que amanece, y unos encuentros que siguen vivos porque nunca fueron solo recuerdos.
La voz poética descubre que su historia no está perdida en el pasado, sino viva en el presente, y que el destino no es futuro incierto, sino presencia que vuelve.
7. Lo que representa para la voz poética
Para la voz poética, este poema es:
una confesión,
una revelación,
una reconciliación con su historia,
una aceptación del destino,
una intuición de eternidad,
una visión espiritual del tiempo.
Es un poema de madurez espiritual, donde el poeta ya no teme al pasado ni al futuro, porque ambos están unidos por un hilo que no se rompe.
.jpeg)
Comentarios
Publicar un comentario