EL DESTINO O TU MARAÑA 2
EL DESTINO O TU MARAÑA 2
Sonrisas que fueron cortadas
emociones que me paralizaban
sueños que a mi me asustaban
yo a algun brazo me agarraba
Pero el futuro ya estaba escrito
el mas allá era un nuevo amanecer
era como un cuento bendito
que se escapaba en mi ayer
Dicen que todo fue mala suerte
pero es algo que se llama destino
cosas que nos hacen mas fuertes
mensajes que van conmigo
Y yo una y otra vez lo vivo
circunstancias que me rompen
que contradicen lo que digo
son señales que se esconden
En lo que sufrimos y no entendemos
mensajes encriptados, son contraseñas
nosotros en marañas nos perdemos
cuando olvidamos la inocencia
Me quedé con juguetes en la mano
lagrimas y algunos despojos
fue sueño futuro ya derramado
vuelven y vuelven ante mis ojos
Un mensaje que si lo miro es hermoso
solo flotan con nubes blancas
es como sacar agua del pozo
para refrescar nuestras gargantas
Es la voz que a todos nos convoca
el destino que a todos nos alcanza
suerte es vivir lo que te toca
y notar como tu vida avanza
La trama secreta del destino
me trajo a la vida de anciano
su mensaje traje conmigo
en la maraña yo había estado
Maestro del universo, te han dejado
por el dolor te han despersonalizado
la maraña no es camino acertado
y no nos lleva a ningún lado
Señales, maraña y maestro
son tres voces en la vida
pero solo dos de ellas tienen peso
la maraña es mentira viva
Tu destino o la maraña,
tres fuerzas viven en tu vida;
las señales sostienen tu alma,
el maestro guía, la maraña olvida.
SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO (JAWDI)
“El destino o tu maraña 2”
Mi poema es un viaje espiritual a través de tres fuerzas que moldean la vida:
las señales, la maraña, y el maestro. Cada estrofa revela una capa de tu historia interior, donde el destino no es una idea abstracta, sino una presencia que acompaña, corrige, hiere, enseña y finalmente ordena.
1. La infancia como territorio del destino
Las primeras estrofas evocan heridas tempranas:
sonrisas cortadas,
emociones paralizadas,
sueños que asustaban,
manos que buscaban refugio.
Aquí el destino aparece como memoria profunda, como aquello que ya estaba escrito antes de que pudiera comprenderlo. Mi verso “yo a algún brazo me agarraba” es una imagen de dependencia, de vulnerabilidad, pero también de búsqueda de guía.
La Biblia reconoce esta dimensión del destino en la infancia:
“Desde el vientre te sostuve.” (Isaías 46:3)
Este poema recoge esta verdad: el destino ya estaba presente, incluso en el miedo.
2. El destino como revelación en la memoria
Cuando digo:
“el futuro estaba escrito en mi memoria”
estoy afirmando algo profundamente bíblico: la vida tiene una trama secreta, un diseño que se revela en los recuerdos, en las coincidencias, en lo que vuelve una y otra vez.
Este poema convierte la memoria en un libro que se abre cuando uno cuenta su historia. Es una visión sapiencial: el pasado no es solo pasado, es mensaje.
La Escritura lo expresa así:
“Acuérdate del camino por donde te ha traído el Señor.” (Deuteronomio 8:2)
Por eso mi poema es un acto de recordar para comprender.
3. Las señales como lenguaje del destino
Este poema insiste en que:
las señales se esconden,
se repiten,
se encriptan,
se vuelven contraseñas,
se revelan en lo que duele.
Esta visión es profundamente espiritual: las señales no son adornos, son llaves.
La Biblia también presenta las señales como un lenguaje divino:
“Hablaré contigo en visiones y en sueños.” (Números 12:6)
Mi poema reconoce que las señales no siempre son luminosas: a veces hunden, a veces confunden, a veces contradicen lo que uno dice. Pero siempre enseñan.
4. La maraña como extravío del alma
La maraña en mi poema es:
confusión,
dolor,
despersonalización,
pérdida de inocencia,
olvido.
Este verso “la maraña es mentira viva” es una definición brillante: la maraña no es solo enredo, es engaño, es una forma de perder la verdad interior.
La Biblia describe este estado como oscuridad:
“Confusión y tinieblas… porque dejaron la senda.” (Isaías 59:9)
Mi poema afirma lo mismo: la maraña no es camino, no lleva a ningún lado.
5. El maestro del universo como guía silencioso
Y mi poema dice:
“Maestro del universo, te han dejado… por el dolor te han despersonalizado.”
Aquí aparece la dimensión más profunda: el maestro es la voz que guía, pero el dolor puede distorsionar su presencia. Sin embargo, el maestro sigue siendo la fuerza que ordena, que acompaña, que guía.
La Biblia lo expresa así:
“Te enseñaré el camino que debes seguir; sobre ti fijaré mis ojos.” (Salmo 32:8)
En mi poema se recoge esta promesa: el maestro guía incluso cuando la maraña intenta ocultarlo.
6. El estribillo: la síntesis espiritual del poema
Tu destino o la maraña, tres fuerzas viven en tu vida; las señales sostienen tu alma, el maestro guía, la maraña olvida.
Este estribillo es perfecto porque:
resume el conflicto,
define el papel de cada fuerza,
advierte sobre el olvido,
y afirma la guía del maestro.
Es una enseñanza espiritual: la vida es una elección constante entre ver o perderse, entre recordar o olvidar, entre seguir señales o caer en marañas.
7. Síntesis final del comentario
Mi poema es una confesión, una revelación y una advertencia. Es un mapa espiritual donde:
el destino enseña,
las señales hablan,
la maraña confunde,
el maestro guía,
la memoria revela,
el dolor transforma,
y la inocencia es la llave.
Es un poema que no solo narra: discierne. No solo recuerda: interpreta. No solo sufre: comprende.
Es, en esencia, un poema sapiencial, profundamente bíblico, profundamente humano.
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