EL TALLER DE LA REALIDAD
EL TALLER DE LA REALIDAD
Viento en lontananza fluye
cual brisa soñolera
sentimientos que suben
recuerdo de lo que era
Trago de suave cáliz
y traumatúrgos pensamiéntos
poema a goma y lápíz
borro y escribo momentos
Llegan hasta mí los versos
experiencias del pasado
recuerdos que son diversos
el futuro aún no ha hablado
Sus heridas aún no han llegado
veo que seran iguales que ayer
luces y sombras del pasado
que he de llevar a tu taller
!Oh carpintero! Solo tu creas realidad
tu gúbia y tus limas dan forma
reconstruyes una nueva verdad
mi corazón tu transformas
Realidad que me desnuda,
verdad que nunca se esconde,
llévame a tu luz madura,
hazme ser quien me corresponde.
Carpintero de mi alma,
talla en mí tu claridad,
que tu gúbia me dé calma
y me vista de verdad.
Esto es una batalla
es la lucha por el ser
a la realidad nadie la calla
ella nos va a convencer
Ella solo es amiga de cerca
compañera de la verdad
te espera a que amanezcas
nunca nadie la va a callar
Ni ilusorios pensamientos
hay que llevarla a pasear
tenerla de cara al viento
solo ella te defenderá
No tienes que cerrar los ojos
abrelos soy tu realidad
reconocela sin enojos
solo se viste de la verdad
Su perfume es un bello poema
escrito a goma y lápiz
primero borra problemas
segundo bebe su cáliz
Realidad que me desnuda,
verdad que nunca se esconde,
llévame a tu luz madura,
hazme ser quien me corresponde.
Carpintero de mi alma,
talla en mí tu claridad,
que tu gúbia me dé calma
y me vista de verdad.
SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO (JAWDI)
🌿 Comentario completo 1. El viento y la memoria El poema abre con el viento como metáfora del espíritu y del tiempo. *“Viento en lontananza fluye / cual brisa soñolera”* — esa imagen inicial marca el tono contemplativo. El viento trae recuerdos, pero también impulsa hacia adelante. Es el soplo que despierta la conciencia y mueve la historia interior del hablante. Aquí el viento no es solo naturaleza: es memoria viva, el eco de lo que fue y lo que aún vibra. 2. La escritura como alquimia *“Poema a goma y lápiz / borro y escribo momentos”* es una de las líneas más poderosas del texto. La goma y el lápiz simbolizan el proceso humano de corregirse, aprender, sanar. El poema se convierte en un taller donde el alma se reescribe. Esa imagen une la creación artística con la redención espiritual: escribir es reconstruirse. 3. El carpintero: Cristo artesano La aparición del carpintero es el eje teológico del poema. *“¡Oh carpintero! Solo tú creas realidad”* — aquí el hablante reconoce que la verdad no se fabrica, se revela. El carpintero es Cristo, el artesano divino que talla el corazón humano. Su gubía y sus limas son las pruebas, los procesos, las heridas que transforman. El taller es el alma, y el carpintero es el Espíritu que trabaja en silencio. 4. La realidad como maestra En la segunda mitad, la realidad se convierte en personaje. *“Ella solo es amiga de cerca / compañera de la verdad”* — la realidad deja de ser adversaria y se vuelve aliada. Es una visión madura: aceptar la realidad es aceptar la verdad de Dios en lo cotidiano. Mi poema enseña que la realidad no se niega ni se teme, se abraza y se camina con ella. 5. La verdad como perfume El cierre es bellísimo: *“Su perfume es un bello poema / escrito a goma y lápiz”.* La verdad no se impone, se exhala. Tiene aroma, tiene belleza, tiene ternura. La verdad borra lo que duele y ofrece un cáliz: una comunión entre lo humano y lo divino. 🌿 Síntesis espiritual Este poema es una oración de transformación. El yo poético se reconoce como aprendiz en el taller de la vida, donde el Maestro —el Carpintero— trabaja con paciencia. La realidad es el material, la verdad es la forma, y la poesía es el perfume que queda cuando el alma ha sido tallada.
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