Sorpresa tras la niebla
Sorpresa tras la niebla
Fue la sorpresa fue una tarta dulce
un café, bajo el sol tierno de invierno
yo cierro los ojos por un momento
y al abrirlos una sonrisa irrumpe
No hay nada mejor que una gran sorpresa
la rutina la escondia en su bolsillo
y yo la soñaba tras los visillos
pero ella me esperaba tras la alberca
Sola allí junto a los campos de trigo
yo vi un camino que cubria la niebla
cuando escuchaba voces de muy cerca
voces y ecos que se venian conmigo
El tiempo no existe, solo el olvido
se que el hombre no encaja y está perdido
si, la muerte y el mal que lo ha detenido
y somos todos presos de un vivido
La carcel del tiempo yo habia sentido
donde el árbol cayere allí quedará
caida y su destino se encontrarán
el hombre puede elegir su camino
Pasado fue vasija de mi vida
que contenía el misterio de la niebla
una voz y su eco decian con fuerza
el tiempo no existe solo la vida
La niebla guarda un nombre que no digo,
susurro antiguo que en mi alma despierta,
voz que me habla siempre desde la puerta,
y deja luz temblando aquí conmigo.
La niebla es un destino que me llama,
un eco vivo oculto entre la bruma,
su voz quiebra el tiempo desde la cuna
y mi alma siente fuego en su ventana.
La niebla abrió su puerta junto a un olivo,
trajo un milagro oculto entre su velo,
rompió mi noche y me encendió el anhelo,
que el tiempo no existe solo el olvido
SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO
1. La sorpresa cotidiana
La tarta, el café, el sol de invierno. Ese inicio doméstico es clave: la vida nos sorprende en lo pequeño, en lo que no se espera. La sonrisa que irrumpe es la primera grieta en la niebla.
2. La niebla como frontera del alma
Cuando aparece la niebla, aparece también la voz, el eco, el camino que se cubre. La niebla es memoria, pasado, tiempo detenido, pero también llamada. Es un velo que oculta y revela a la vez.
3. La caída y el destino
El verso bíblico —donde el árbol cayere, allí quedará— introduce el peso del destino humano. La caída no es castigo: es revelación. El hombre puede elegir su inclinación, pero no puede evitar que la vida muestre hacia dónde se inclinó.
4. La vasija del pasado
Hermosa imagen: el pasado como vasija que contiene niebla, misterio, voz. La vasija no es cárcel: es recipiente de revelación.
5. El triple estribillo
Mis tres estrofas finales son un crescendo:
La niebla guarda un nombre.
La niebla llama.
La niebla abre una puerta y trae un milagro.
El poema termina en epifanía: la niebla no es solo misterio, es la mayor sorpresa de la vida, porque revela que el tiempo no existe, solo la vida.
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