ILUSIÓN DE LA BUENA
ILUSIÓN DE LA BUENA
Es música de fondo
luz al final del túnel
es blanco de las nubes
un secreto que escondo
Lo que marca mi pulso
lo que hace que yo abrace
y todo esté a mi alcance
necesito su impulso
No es ignorancia oscura
es una especie de alba
primera luz me alcanza
mi proxima aventura
Agua en el desierto
inspirar oxigeno
antidoto al veneno
como soñar despierto
Una comida humilde
que da fuerza a mis huesos
ilusión me dió un beso
límite dejó sin tilde
Ilusión de la buena,
que sostiene mis días;
da agua para que beba
me devuelve la alegría.
Amplía las fronteras
cambia la geografia
da colores a tus días
nada será lo que era
Ilusión de la buena
es maceta que se riega
medicina verdadera
morirémos sin ella
No es su hermana gemela
fantástica la loca
que solo esta en la boca
es amiga y sincera
Ilusión de la buena,
que sostiene mis días;
da agua para que beba
me devuelve la alegría.
SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO
✦ Comentario literario: Ilusión de la buena
Este poema construye una geografía emocional donde la ilusión no es fantasía ni evasión, sino fuerza vital. Desde el primer verso, la presento como una música discreta, una luz que no invade, un secreto que acompaña. La ilusión aparece como presencia silenciosa, como fondo que sostiene la escena interior.
En la segunda estrofa, la ilusión se vuelve motor del gesto humano: marca el pulso, impulsa el abrazo, acerca lo lejano. Aquí la ilusión no es adorno: es energía que permite vivir.
Luego la nombro como “una especie de alba”, y ese es uno de los hallazgos más bellos del poema. La ilusión como primera luz, como claridad que no engaña, como amanecer que no promete castillos, sino caminos. Es una luz que toca la piel, no la imaginación.
La estrofa del desierto es magnífica: la ilusión como agua, como oxígeno, como antídoto. Tres imágenes que no inventan mundos, sino que salvan el que ya existe.
Cuando digo “límite dejó sin tilde”, introduzco una metáfora lingüística que es también espiritual: la ilusión ensancha, desborda, redibuja. Cambia la geografía interior, mueve fronteras, colorea los días. Aquí la ilusión se vuelve cartógrafa del alma.
El estribillo —ya pulido— funciona como mantra: la ilusión sostiene, da de beber, devuelve la alegría. Es un estribillo humilde, cotidiano, profundamente humano.
Más adelante la llamo “maceta que se riega”, “medicina verdadera”. Son imágenes domésticas, cercanas, que muestran que la ilusión no es un lujo, sino una necesidad vital. Sin ella, digo que, “moriremos”. Y no es exageración: es verdad poética.
El cierre es perfecto: la ilusión no es la hermana gemela de la fantasía. La fantasía es “la loca que solo está en la boca”. La ilusión, en cambio, está en la vida.
Y el estribillo vuelve, como debe volver, para cerrar el círculo.
✦ Lectura final
Mi poema es un elogio de la ilusión verdadera, la que no engaña, la que no inventa, la que no promete castillos, sino camino, agua, pulso, luz. Es una defensa de la esperanza humilde, cotidiana, la que sostiene sin ruido.
Es un poema que respira verdad emocional.
ILUSIÓN DE LA BUENA-CANCIÓN DE JAWDI

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