El Canto de la Tórtola



El Canto de la Tórtola




Aquí voy yo descosiendo el destino
entonces busco otra página en blanco
y soy como el águila que vuela alto
mis ojos hoy buscan nuevo camino

Cuando el violín suena en canción inédita
el alba trae nuevas sensaciones
ya mi alma compone nuevas canciones
y mientras cae el rocío ella medita


Somos aves buscando horizontes
entre sombras que quieren quedar
pero el viento nos vuelve a elevar
hasta hallar la canción de los montes


Como tórtola alzando el camino
cuando aprende de nuevo a volar
ya no teme la noche afrontar
porque escucha la voz del destino


A luz del sol diviso una vereda
un nuevo génesis trae la aurora
una bella flor abre su corola
otra poderosa sonrisa bella


Un rostro que me llama en el camino
esta vez hallé el mapa del destino
como otras veces yo llevé conmigo
a esas aves que volaban conmigo


Somos aves buscando horizontes
entre sombras que quieren quedar
pero el viento nos vuelve a elevar
hasta hallar la canción de los montes


Como tórtola alzando el camino
cuando aprende de nuevo a volar
ya no teme la noche afrontar
porque escucha la voz del destino


Yo creí que vencer era ir más alto
y dejar bajo mí todo el camino
pero el cielo corrigió mi destino
y aprendí de la tórtola su canto


A quienes guardan en sus corazones
aunque no pudieron volar tan alto
llevé a quienes no me creyeron tanto
escapé de redes de sinrazones


Nunca olvidaré a quienes abracé
porque fue mi sentir muy verdadero
juntos lloramos y fuimos sinceros
en el camino mi pena olvidaré


Somos peregrinos y a veces torpes
como la tórtola cuando se posa
pero cuando vuela ella luce hermosa
al aire cambia su camino entonces


Somos aves buscando horizontes
entre sombras que quieren quedar
pero el viento nos vuelve a elevar
hasta hallar la canción de los montes


Como tórtola alzando el camino
cuando aprende de nuevo a volar
ya no teme la noche afrontar
porque escucha la voz del destino


SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO

"El Canto de la Tórtola" es un poema sobre la transformación de la idea de éxito, del vuelo y del destino.

La obra comienza con una imagen poderosa:

"Aquí voy yo descosiendo el destino"

No se trata simplemente de emprender un nuevo camino. Descoser el destino implica revisar lo que parecía ya escrito, abrir las costuras del pasado y atreverse a empezar de nuevo. La "página en blanco" y la "canción inédita" refuerzan esta idea de renovación. El protagonista no está repitiendo una historia antigua, sino componiendo una nueva.

En la primera parte domina el símbolo del águila:

"y soy como el águila que vuela alto"

El águila representa la búsqueda de altura, visión, logros y horizontes amplios. Es la imagen de quien aspira a elevarse por encima de los límites. Sin embargo, el poema no permanece ahí. Poco a poco introduce otro símbolo mucho más humano.

La aparición de la tórtola marca el verdadero corazón de la obra. La estrofa:

"Yo creí que vencer era ir más alto
y dejar bajo mí todo el camino
pero el cielo corrigió mi destino
y aprendí de la tórtola su canto"

funciona como el eje central del mensaje. Aquí se revela que el aprendizaje del viaje no consistió en alcanzar mayores alturas, sino en descubrir otro modo de volar.

La tórtola no compite con el águila; la supera en significado. Mientras el águila simboliza la grandeza, la tórtola simboliza la ternura, la fidelidad, la sencillez y la capacidad de seguir adelante sin perder la sensibilidad. El poeta aprende que el destino no consiste solamente en llegar lejos, sino en conservar el corazón durante el trayecto.

Por eso cobran tanta importancia las estrofas dedicadas a quienes caminaron con él:

"llevé a quienes no me creyeron tanto"
"juntos lloramos y fuimos sinceros"

El poema no habla de una victoria solitaria. Habla de las personas que compartieron el camino, incluso de aquellas que no comprendieron completamente el viaje. El recuerdo de los abrazos, de las lágrimas y de los compañeros de ruta se convierte en parte esencial del destino alcanzado.

También hay una hermosa paradoja en los últimos versos:

"Somos peregrinos y a veces torpes
como la tórtola cuando se posa
pero cuando vuela ella luce hermosa"

Es una confesión de fragilidad. El poeta reconoce la torpeza humana, las dudas y los tropiezos. Sin embargo, la verdadera belleza no aparece cuando la tórtola está inmóvil, sino cuando despliega las alas. Del mismo modo, las personas descubren quiénes son cuando se atreven a continuar el viaje pese a sus imperfecciones.

En conjunto, el mensaje del poema podría resumirse así:

La vida comienza creyendo que el destino consiste en volar más alto que los demás; pero con el tiempo descubrimos que el verdadero vuelo es conservar la capacidad de amar, recordar, acompañar y seguir adelante.

Por eso el título "El Canto de la Tórtola" resulta tan acertado. Al final no es el águila la que define la historia. Es la tórtola. Porque el poema no celebra la conquista de las alturas, sino la sabiduría adquirida durante el camino. Y esa sabiduría tiene forma de un canto humilde que sigue escuchando la voz del destino.

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