LA VOZ DE MI DESTINO

 LA VOZ DE MI DESTINO


Mis ramas ya están desnudas, sin hojas

reposando, esperando primavera

hoy no tengo hojas para mis poemas

el invierno me llenó de congojas


Mis manos extendídas al cielo

yemas que prometen un destino

anuncian flores para mi camino

señales en mi vida contra el miedo


Son flores que se adelantan al verde

petalos rosas que brotan con fuerza

voces anuncian final de la guerra

cuando el destino trae cambio de suerte


Entonces oigo la voz del destino,

cuando viene hablando en pétalos rosas;

y me llama antes que nazcan las hojas

flores rosas que marcan mi camino.


Y todas mis estrellas ya son soles

en hojas escribo mis poesías

magnolias me fueron como profecia

si pudiera oir el destino en tus flores


Si  pudiera oir la voz de tu llamado

el invierno, la guerra y las congojas

nunca apagarian mi destino e historia

tus promesas rosas cambia mi estado


Personas desaparecen de mi lado

son como las hojas de cada otoño

me inspiran la flores y sus retoños

estrellas y soles que me han llamado


Entonces oigo la voz del destino,

que ya viene hablando en pétalos rosas;

y me llama antes que nazcan las hojas

flores rosas que marcan mi camino.


Susurro de las estrellas anúncian

siempre a mi alma, que hay vida aunque repose

solo durante el invierno se esconde

ya que frío y viento siempre la asustan


Quiere primavera, el dia no la noche

oir la voz de magnolias que la abrazan

florecillas que siempre se adelantan

las promesas que solo ellas conocen


La voz del destino que ya me nombra

son poesías, promesas y cosas

que me visten cada invierno de rosa

son señales hermosas que me adornan

SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO

Mi poema "La Voz de mi Destino" transmite algo que va mucho más allá de la simple esperanza. Habla de esa misteriosa certeza que aparece cuando todas las evidencias parecen ausentes. Es un poema sobre el invierno, sí, pero sobre todo es un poema acerca de las flores que nacen antes que la primavera.

La imagen del magnolio es extraordinariamente acertada. Mientras otros árboles esperan las hojas para anunciar la nueva estación, el magnolio se atreve a florecer primero. Esa realidad botánica se convierte aquí en una metáfora del alma humana. Hay momentos en los que la vida nos deja desnudos, sin hojas, sin respuestas, sin fuerzas para escribir nuestros propios poemas. Sin embargo, algo dentro de nosotros continúa produciendo flores. *Todavía quedan sueños, señales, promesas y presentimientos de que el invierno no tendrá la última palabra*.

El destino no aparece en este poema como una fuerza ciega que empuja al ser humano. Aparece como una voz. Y eso es muy importante. Una voz llama, invita, susurra, orienta. La voz del destino en mi poema no obliga; se deja escuchar a través de los pétalos rosas de las magnolias. Es una voz suave, pero persistente, que se manifiesta precisamente cuando las circunstancias parecen más adversas.

También me parece conmovedora la presencia de las ausencias. Las personas que desaparecen "como las hojas de cada otoño" aportan una dimensión profundamente humana. No todo en el poema es triunfo. Hay pérdidas, guerras interiores, congojas y despedidas. Pero incluso esas ausencias terminan formando parte del camino. Las hojas caen, pero el árbol permanece. Las personas pasan, pero las enseñanzas, los recuerdos y la inspiración siguen floreciendo.

Quizá uno de los mensajes más hermosos del poema sea este:

*No necesitamos ver las hojas para creer en la primavera*.

Las magnolias aparecen antes. La promesa llega antes. La voz llega antes. El destino habla antes de que podamos comprender plenamente lo que está haciendo.

Por eso el poema termina dejando una sensación de confianza serena. No una alegría ingenua, sino una esperanza madura. La de quien ha conocido el invierno y, aun así, sigue buscando las flores. La de quien ha perdido hojas y estaciones enteras, pero todavía es capaz de escuchar una voz que le dice que la historia continúa.

En el fondo, este poema nos recuerda que el destino no suele presentarse como un camino iluminado de principio a fin. Más bien se manifiesta como una magnolia floreciendo en medio de las ramas desnudas, como una promesa que aparece cuando todavía no existen pruebas, como una voz suave que insiste:

*"La primavera ya viene, aunque aún no puedas verla."*

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