Pero
Yo os digo
Allí entre la cima del monte y el valle
lo que había oído y lo que el Maestro habló
nació una ética y una nueva canción
si el Maestro habla, que todos se callen
Un amanecer rompiendo la niebla.
multitudes y sus oídos atentos
son bienaventurados y contentos
los pobres a quienes el mundo encierra
Pero yo os digo... escuchad mi voz,
más alta que el eco de toda tradición.
Callen los siglos, hable el corazón,
cuando habla el Maestro, habla Dios.
Oísteis un dicho, yo traigo la vida;
oísteis mil voces, yo soy la verdad
haga en vosotros una nueva humanidad.
dejad que mi palabra sane la herida
Oísteis un dicho... pero yo os digo
vuestra venganza no me representa
hay muchos dichos que el hombre se inventa
cuando no quiere amar a su enemigo
Te necesitan, pues viven de dichos
que algún personaje ilustre lo dijo
aquello que un profeta o un sabio ha dicho
algo que le aporte algún beneficio
Pero yo os digo... escuchad mi voz,
más alta que el eco de toda tradición.
Callen los siglos, hable el corazón,
cuando habla el Maestro, habla Dios.
Oísteis un dicho, yo traigo la vida;
oísteis mil voces, yo soy la verdad
haga en vosotros una nueva humanidad.
dejad que mi palabra sane la herida,
Fariseo, escriba o algún otro escrito
filósofos o escritores de libros
que le ayude para evitar peligros
y que lo saque de ser perseguido
La causa de Cristo te hace bendito
ideologías de hombres, discutido
solo a unos pocos eres bienvenido
aun si os persiguen... pero yo os digo
Pero yo os digo... escuchad mi voz,
más alta que el eco de toda tradición.
Callen los siglos, hable el corazón,
cuando habla el Maestro, habla Dios.
Oísteis un dicho, yo traigo la vida;
oísteis mil voces, yo soy la verdad
haga en vosotros una nueva humanidad.
dejad que mi palabra sane la herida,
SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO
Mi poema nos lleva a una mañana en la ladera de un monte, donde una multitud se reúne para escuchar a Jesús. Allí, entre la altura del monte y la vida cotidiana del valle, sucede algo que cambia la historia. La gente había oído durante generaciones las enseñanzas de los maestros, los sabios y las tradiciones, pero ahora escucha una voz diferente. No es simplemente una nueva interpretación de la Ley; es el propio Maestro revelando el verdadero corazón de Dios.
La niebla de las ideas humanas comienza a disiparse como cuando sale el sol al amanecer. Los pobres, los sencillos y los olvidados descubren que son bienaventurados delante de Dios. Jesús no habla para reforzar las reglas del pasado, sino para transformar el corazón de quienes le escuchan. Por eso, cuando el Maestro habla, todas las demás voces parecen quedarse en silencio.
A lo largo del poema aparece una constante comparación entre los "dichos" de los hombres y la palabra viva de Cristo. Los hombres suelen apoyarse en frases heredadas, opiniones respetadas o tradiciones antiguas, pero Jesús invita a ir más allá. Él no ofrece solo palabras para repetir, sino vida para experimentar. Su propósito no es mejorar un poco al ser humano, sino formar una humanidad nueva.
El poema también muestra cómo muchas veces las personas utilizan tradiciones, doctrinas o argumentos para justificar sus propios deseos, especialmente la venganza, el orgullo o la falta de amor. Frente a eso, la voz de Cristo vuelve a escucharse: "Pero yo os digo". Con estas palabras, Jesús llama a amar incluso al enemigo y a vivir una justicia que nace del corazón transformado.
La obra también recuerda que los seres humanos buscan continuamente apoyarse en autoridades, filósofos, escritores o ideologías para encontrar seguridad. Sin embargo, el mensaje central es que ninguna voz humana puede ocupar el lugar de la voz del Maestro. Lo importante no es solamente lo que otros dijeron acerca de Dios, sino escuchar lo que Cristo sigue diciendo.
Al final, el poema presenta a Jesús como la voz suprema por encima de las tradiciones, las opiniones y las ideologías de todas las épocas. Mientras el mundo está lleno de discursos y propuestas diferentes, el estribillo vuelve una y otra vez al mismo punto: escuchar al Maestro. Porque cuando Él habla, no se escucha simplemente la opinión de un hombre sabio, sino la voz misma de Dios llamando a sus hijos a una vida nueva, marcada por el amor, la verdad y la transformación del corazón.
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