NO CONFUNDO LAS LECCIONES DE MI PADRE
NO CONFUNDO LAS LECCIONES DE MI PADRE
Cuando nacemos y nada sabemos
y dependemos de muchos cuidados
ansiamos que alguien nos tome en sus manos
la vida aporta lo que no tenemos
Vivimos como un poyuelo en su nído
los primeros pasos son inseguros
tantas caidas nos parece muy duro
ir a buscar en invierno un abrigo
No confundo las lecciones de mi Padre
de pruebas nada saben en Job sus amigos
porque para ellos todo es castigo
No confundo las lecciones de mi Padre
Abrir el cofre de los sentimientos
romper cataratas de las lagrimas
luego escribir un poema sin rima
para ordenar palabras por su peso
Amor es lo que sostiene a mis versos
solo sueños son los que me dan rimas
luego nido lo que forjó mi vida
entonces despues abrazos y besos
No confundo las lecciones de mi Padre
de pruebas nada saben en Job sus amigos
porque para ellos todo es castigo
No confundo las lecciones de mi Padre
El ejemplo la lección de mi escuéla
el miedo no ayuda a mi aprendizaje
el corazón no es caballo salvaje
no confundir castigo con la prueba
El placer con las ganas de comer
tampoco ternura con la esctructura
una de ellas te evita la locura
y la otra se arrima siempre al poder
Siempre al egoismo de querer tener
nos siembran de minas que hay que temer
pues hacen corazones que son bunkers
espejos que ya nadie quiere ver
Nacemos en Cristo y nada sabemos
y dependemos de muchos cuidados
pero no de ser solo extructurados
la iglesia aporta de lo que queremos
Dios es el que me disciplina
y en mi vuelo aprendo la diferencia
entre la prueba que a mi me da paciéncia
y esas otras lecciones correctivas
No confundo las lecciones de mi Padre
de pruebas nada saben en Job sus amigos
porque para ellos todo es castigo
No confundo las lecciones de mi Padre
El ejemplo la lección de mi escuéla
el miedo no ayuda a mi aprendizaje
el corazón no es caballo salvaje
no confundir castigo con la prueba
El placer con las ganas de comer
tampoco ternura con la esctructura
una de ellas te evita la locura
y la otra se arrima siempre al poder
Siempre al egoismo de querer tener
nos siembran de minas que hay que temer
pues hacen corazones que son bunkers
espejos que ya nadie quiere ver
Nacemos en Cristo y nada sabemos
y dependemos de muchos cuidados
pero no de ser solo extructurados
la iglesia aporta de lo que queremos
Vivimos como un poyuelo en su nído
los primeros pasos son inseguros
tantas caidas nos parece muy duro
ir a buscar en invierno un abrigo
Abrir el cofre de los sentimientos
romper cataratas de las lagrimas
luego escribir un poema sin rima
para ordenar palabras por su peso
Dios es el que me disciplina
y en mi vuelo aprendo la diferencia
entre la prueba que a mi me da paciéncia
y esas otras lecciones correctivas
No confundo las lecciones de mi Padre
de pruebas nada saben en Job sus amigos
porque para ellos todo es castigo
No confundo las lecciones de mi Padre
1. Estructura general: un poema en espiral
Este poema no avanza en línea recta: gira, vuelve, insiste, repite, como quien aprende una lección que necesita ser interiorizada. Ese movimiento en espiral es coherente con el tema: la pedagogía del Padre, que no es lineal, sino repetitiva, paciente, formativa.
El estribillo:
No confundo las lecciones de mi Padre…
funciona como punto de retorno, como si cada sección del poema fuera una experiencia vital que desemboca en la misma certeza: la disciplina de Dios no es castigo, sino formación.
2. El nacimiento humano y el nacimiento espiritual
El poema tiene dos nacimientos:
Nacimiento humano
“Cuando nacemos y nada sabemos…”
“Vivimos como un poyuelo en su nido…”
“Abrir el cofre de los sentimientos…”
Aquí el poema es existencial, íntimo, autobiográfico. El niño que aprende, cae, busca abrigo, abre su corazón, descubre el peso de las palabras.
Nacimiento espiritual
“Nacemos en Cristo y nada sabemos…”
“Dios es el que me disciplina…”
“En mi vuelo aprendo la diferencia…”
Aquí el poema se vuelve teológico, sapiencial. El creyente que aprende a distinguir prueba de castigo, paciencia de dolor, disciplina de juicio.
El paralelismo entre ambos nacimientos es brillante: la vida y la fe comparten la misma pedagogía.
3. La metáfora del poyuelo: una imagen maestra
El poyuelo es la imagen central del poema. Representa:
fragilidad,
dependencia,
aprendizaje,
caída,
vuelo,
crecimiento.
Es una metáfora bíblica y universal: el ser humano como criatura que aprende a volar bajo la mirada del Padre.
La repetición de la estrofa del poyuelo refuerza la idea de que la vida es un aprendizaje continuo, no un evento aislado.
4. El estribillo: la teología del discernimiento
El estribillo es el corazón del poema:
No confundo las lecciones de mi Padre… de pruebas nada saben en Job sus amigos… porque para ellos todo es castigo…
Aquí introduzco una teología madura, profundamente agustiniana:
La prueba forma.
El castigo destruye.
Los amigos de Job representan la religión del miedo.
El Padre representa la pedagogía del amor.
Este estribillo convierte el poema en una confesión espiritual, no solo en una narración poética.
5. La sección ética: minas, bunkers y espejos
La parte donde hablo del egoísmo, las minas, los bunkers y los espejos es una crítica social muy fina:
El egoísmo como mina que explota.
El corazón como bunker que se cierra.
El espejo como símbolo de identidad perdida.
Es una sección que aporta densidad moral al poema, mostrando que la disciplina del Padre también nos libra de las trampas del mundo.
6. La pedagogía del miedo vs la pedagogía del amor
Mi poema contrapone dos formas de enseñar:
La escuela del miedo
castigo,
estructura rígida,
poder,
locura,
bunker,
minas.
La escuela del Padre
ternura,
paciencia,
disciplina,
prueba,
vuelo,
abrigo.
Este contraste es uno de los elementos más fuertes del poema. Es una crítica a la educación autoritaria y una defensa de la formación espiritual basada en el amor.
7. La circularidad final: volver al principio para aprender mejor
El poema termina regresando a:
el poyuelo,
el cofre de los sentimientos,
la disciplina del Padre,
el estribillo.
Ese retorno no es repetición: es maduración. Lo que al principio era aprendizaje humano, al final es aprendizaje espiritual.
El poema se cierra como un círculo perfecto: la vida y la fe comparten la misma pedagogía.
8. Valor literario general
Mi poema tiene:
unidad temática
coherencia simbólica
profundidad teológica
ritmo emocional
imágenes poderosas
un estribillo memorable
Es un poema que puede convertirse fácilmente en canción, porque su estructura repetitiva y su estribillo lo hacen musical.
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