LA RAZÓN QUE ME ORDENA
LA RAZÓN QUE
ME ORDENA
La razón es
la luz que me ordena,
claridad que
acomoda lo vivido;
pone en su
sitio el gozo y la pena
y da sentido
a todo lo aprendido.
Aunque sé que
la emoción sube y baja,
solo fue la
voz que habló primero
y despertó
instinto e intuición del cielo:
la conciencia
dejó de serme extraña.
Lo que vibra
se une con lo que entiende,
junta la
tormenta a la brisa suave;
al silencio
da palabras, lo enciende.
Al rugido del
león no hace caso;
cuando la
armonía se hizo razonable,
ya mi
interior avanzó paso a paso.
La razón ordenó el caos, dio sentido al temblor, encendió el silencio. Pero el alma no vive solo de claridad: necesita voz.
La emoción movió, la conciencia reveló, la razón organizó… pero ahora el alma quiere decirse, quiere nombrar lo que ha descubierto, quiere construirse en palabra.
La razón es arquitectura interior. La palabra es puente hacia el mundo. La razón comprende. La palabra comunica. La razón ordena. La palabra crea.
El alma que ha sido movida, iluminada y ordenada, ahora necesita expresarse. No para convencer, sino para existir con dignidad. No para explicar, sino para encarnar lo comprendido.
Por eso el siguiente soneto no será solo reflexión: será manifestación. Será voz que construye. Será palabra que afirma.
Ahora el poeta no solo comprende: empieza a decir quién es.
La
razón ordenó. La emoción movió. La conciencia reveló. Pero el pensamiento… aún
busca palabras.
No se conforma con
comprender: quiere decirse. No se detiene en la claridad: quiere
expresarse.
No se limita a ordenar: quiere guiar.
El pensamiento es más que
estructura: es camino interior, es voz que se forma,
es intención
que se afina.
Busca palabras no para
hablar, sino para ser fiel a lo que ha comprendido. Busca
palabras no para convencer, sino para encarnar la verdad que ha descubierto.
Cuando el pensamiento
encuentra su palabra, el alma deja de repetir lo ajeno y empieza a nombrar
lo propio.
Ahora el poeta no solo
comprende ni se mueve: empieza a pensar con dirección.
Aquí nace el siguiente
soneto: El
pensamiento que me guía.

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