LA ARMONÍA QUE ME ORDENA
La armonía desciende y me acompasa,
se integra en lo que vibra en mi interior;
viene de afuera, ella encaja y me abraza,
y ordena en mí la forma del amor.
Reconociendo lo que vibra dentro,
con eso ya comienza a resonar;
la armonía llegó como arquitecto,
y ahora me comienza a edificar.
Entonces, la armonía que me ordena,
una fuerza que interviene de afuera,
es música y me saca de la pena.
Me llena de fe y proyecta esperanza,
se puso de acuerdo con mi conciencia,
activó las fuerzas que había en mi alma.
Ya no hay caos,
ya no hay ruido, ya no hay fuerzas dispersas. Todo se ha reunido en un mismo
compás.
Y cuando el alma está ordenada, cuando cada fuerza ocupa su
lugar, cuando la música interior se vuelve clara, entonces aparece una nueva
necesidad: expresar
lo que soy.
La armonía no solo organiza: abre espacio para la palabra.
La voz interior, antes fragmentada, ahora puede hablar con unidad, con verdad,
con sentido.

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