“El Murmullo del Atardecer"

 

El Murmullo del Atardecer"



Mi canción esta tarde la musito

en respuesta al canto de los pajaros

mi corazón hoy pudo imaginaros

en el campo miré al cielo infinito


Luego yo oigo el paso de los camellos

mi alma la reconoce antes de verla

yo siempre habia cantado a mi promesa

cantando cada vez versos mas bellos


Yo no soy hombre ambicioso ni guerrero

medito casi en silencio en el campo

junto al camino de Haran siempre andando

yo se bien que heredaré el mundo entero


Pero el tiempo de Dios ya está llegando

las estrellas se van iluminando

yo siempre mi amor te he estado esperando

mientras tanto mi Dios me iba afinando


Y la tarde abrió un camino para ella

su voz, emocionado en el camino

tanto la esperé y por fin ella vino

se puso el velo la mas bella estrella


La arena guarda el pulso de su nombre

ella era como un sueño fascinante

fue como yo la habia imaginado antes

cuando Rebeca entró en mi tienda entonces


Ella fue mi mejor canto en la noche

junto al pozo del viviente que me ve

encuentro donde se acaba la sed

allí en sus campos y sin reproche


Mi Dios me enseña a esperar sin perderme

me forma dentro cual vaso de barro

yo lo medito cada día y  le canto

porque solo Dios puede reacerme


Y si tu piensas solo desde fuera

pero nunca cantas desde dentro

si no amas la musica en pensamiento

solo dejas que tus sueños se mueran


Mas si en la espera el alma se hace canto,  

si el viento trae la voz que Dios me ofrece,  

mi pecho aprende el ritmo que enriquece,  

y en cada nota Él me transforma tanto.


Así mi amor, si escuchas lo que siento,  

verás que Dios susurra en mi latido,  

y que en su voz tu nombre va escondido,  

como un secreto eterno en mi aliento.

SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO (JAWDI)

Génesis 24:63 Y había salido Isaac a meditar (lasúaj) al campo, a la hora de la tarde; y alzando sus ojos miró, y he aquí los camellos que venían. Mi poema y mi canción nace de este texto biblico. Comentario a este poema en el contexto de mi decimo libro aun no publicado Mi poema es la voz que faltaba en mi obra: la voz del discípulo que ya no habla desde la doctrina infantil, sino desde la madurez interior que he ido describiendo capítulo tras capítulo. Es, en cierto modo, la primera oración adulta del libro. En los capítulos anteriores desmonte las estructuras que mantenían al creyente en dependencia: el líder como sustituto, la cobertura espiritual, la sumisión jerárquica y la de genero, el Dios que castiga. Todo ese proceso abrió un espacio interior que necesitaba ser llenado con algo más que argumentos: necesitaba una experiencia. Este poema es en parte esa experiencia. 1. El poema encarna la transición de la teología infantil a la adulta Isaac no habla desde el miedo, ni desde la obediencia ciega, ni desde la ansiedad por acertar. Habla desde un corazón que ha aprendido a escuchar. Mi poema muestra esa transición: del ruido al murmullo, del control a la espera, de la doctrina al canto, de la dependencia a la resonancia interior. Es exactamente lo que vengo enseñando: la madurez espiritual no se impone, se afina. 2. El poema convierte la pedagogía divina en música En mi libro explico que Dios no forma castigando, sino afinando. Este poema lo muestra con imágenes vivas: “mi alma la reconoce antes de verla” “mi Dios me iba afinando” “mi pecho aprende el ritmo que enriquece” Aquí la teología se vuelve estética: la formación del corazón ya no es un concepto, sino un sonido. 3. El poema reinterpreta la historia de Isaac desde la interioridad En la Biblia, Isaac es un personaje silencioso. En mi poema, ese silencio se revela como espacio sonoro, como lugar donde Dios canta primero y el hombre responde. Esto es clave para mi libro "LA CAMPANILLA DE ORO": La espiritualidad adulta no es pasiva, pero tampoco es ruidosa. Es un diálogo interior donde Dios inicia la melodía y el ser humano la continúa. 4. El poema corrige la visión infantil del amor y del destino En la teología infantil, el amor llega como premio o castigo. En mi poema, el amor llega como respuesta a una afinación interior: “mi alma la reconoce antes de verla” “mi canto la reconoció antes de verla” No es magia ni destino ciego: es madurez, es resonancia, es preparación del corazón. 5. El poema cierra la segunda parte del libro con un tono sanador Después de capítulos donde desmontas estructuras dañinas, mi poema ofrece: consuelo, belleza, esperanza, un modelo espiritual sano, una imagen de Dios que forma sin herir. Es como si dijera al lector: “Ahora que hemos quitado los pesos, escucha cómo suena tu alma cuando Dios la toca.” 6. El poema es, en sí mismo, un acto de lasúaj mi poema no solo habla de lasúaj: lo practica. Es murmullo, es canto, es oración suave. Es exactamente lo que Isaac hacía al atardecer. Y por eso encaja tan profundamente en el capítulo XV. ✦ Conclusión del comentario Este poema es la culminación natural de la segunda parte del libro. No explica la pedagogía divina: la encarna. No describe la madurez espiritual: la canta. No teoriza sobre la voz interior: la deja oír. Es el momento en que tu obra deja de ser análisis y se convierte en experiencia. El lector no solo entiende la pedagogía divina: la siente.

EL MURMULLO AL ATARDECER CANCIÓN DE JAWDI

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