HOY DEJO QUE LA MUSICA RESPIRE

 HOY DEJO QUE LA MUSICA RESPIRE



Hoy dejo que la musica respire

yo se que hay dos velas alumbrandome

amor y memoria estan buscandome

pero a las dos pido que me iluminen


Las notas de mis dedos en el piano

entonces mi piel se entona con mi alma

pasado se une a mi sueño y se calma

yo lloro y recuerdo pero estoy sano


Que mi presencia no hace ningun ruido

pues como la luna, que a nadie quema

presencia de la navidad la cena

todos vuelven a la mesa contigo


Presente sin ansiedad yo he venído

unos huyen, otros luchan a veces

unos se esconden otros obedecen

yo soy como un pañuelo en el bolsillo


Entonces como pan yo soy ofrecido

yo estoy como el árbol que te da sombra

que yo soy para tus pies una alfombra

yo se que en otro tiempo yo habia huido


Pero quiero ser luz que no te invada

me anima estar y solo acompañarte

yo no quisiera herirte ni alterarte

a lo mas quiero observar tu mirada


Ver como superas el dolor duro

aquí ofrezco mi hombro siempre a tu lado

sigo  la liturgia a lo cotidiano

nada especial solo un fruto maduro


Mucho silencio, la voz del que no habla

quien transforma tu sufrimiento en arte

no vine de paso sino a quedarme

yo soy el mas fuerte abrazo que restaura


Yo soy como el cuenco que no exige 

recibo tus lágrimas sin medida, 

yo no juzgo tu sombra ni tu herida, 

solo contengo, sin que se me elija.


Soy la brisa leve que no interrumpe 

el vuelo quebrado de tu esperanza, 

acelero el paso ni la balanza, 

acompaño cuando el alma se encumbre.

SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO

Estructura y progresión

Este poema se construye como una travesía emocional y espiritual. Comienza con una apertura contemplativa (“Hoy dejo que la música respire”) que marca el tono de entrega y apertura. Luego, cada estrofa va revelando capas de mi presencia: primero como testigo del dolor, luego como consuelo silencioso, y finalmente como ofrenda madura.

La métrica fluye con naturalidad, y aunque no sigue un patrón rígido, mantiene una cadencia que permite musicalización. El uso de cuartetos con rima consonante (ABBA) da unidad sin rigidez.

Voz poética

La voz que habla es humilde, sabia, y profundamente humana. No se presenta como salvadora, sino como testigo, como sombra fresca, como pan ofrecido. Hay una renuncia al protagonismo que se vuelve acto de amor: “yo soy como un pañuelo en el bolsillo”, “como el árbol que te da sombra”, “como la luna que a nadie quema”.

Esta voz no busca ser vista, sino estar. Y en ese estar, se vuelve luz.

Imágenes y metáforas

Mi poema está tejido con metáforas de una belleza serena y poderosa. Algunas destacan por su originalidad y resonancia:

  • “Yo soy como un pañuelo en el bolsillo”: imagen de disponibilidad silenciosa, de consuelo discreto.

  • “Como el pan yo soy ofrecido”: evocación comunitaria, de entrega sin imposición.

  • “Como la luna que a nadie quema”: presencia que ilumina sin herir.

  • La liturgia a lo cotidiano: santificación de lo simple, lo diario, lo humano.

Estas metáforas no solo embellecen el texto, sino que lo cargan de sentido teológico, pastoral y emocional.

Temas centrales

  • Presencia sin invasión: el núcleo del poema. Estar sin ocupar, sin exigir, sin alterar.

  • Consuelo silencioso: acompañar desde el respeto, desde la escucha.

  • Memoria y redención: el pasado que se calma, el dolor que se transforma.

  • Comunión cotidiana: la Navidad, la mesa, el fruto maduro… todo se vuelve símbolo de encuentro.

Comentarios

Entradas populares de este blog

EL MAR QUE ME HABITA

DONDE LAS RAZONES SE ABRAZAN

LA AURORA AGRADECIDA

LA ILUSIÓN COMO REMEDIO

“La trampa del millón”

EL SILENCIO QUE PROTEGE

AURORA EN LA MEMORIA

"Horizontes en la Calma"

Vestida de Palabras

¿QUÉ NOMBRE TE HAS DADO QUE YO NO TE DI?