AURORA SIN OCASO
Y de pronto fue que ya no habia costas
mi mar, se transformó, se hizo infinito
las olas seguian su ciclo bendito
la tierra se alzó y era un jardin de rosas
Todo el tiempo fue un reloj en silencio
ya suspendido en una aurora eterna
fue allí donde principio y fin se besan
allí yo encontraré lo que hoy no entiendo
Tesoros enterrados bajo arboles
vidas hoy bajo sus propias lagrimas
estarán en un banquete allá arríba
todo cielo fue un cofre y dio sus dones
Bordado de hilos infinitos de oro
caminos de alfombras de terciopelo
cuando el tiempo se fue y quitó su velo
mis ojos alcé y un suspiro sonoro
Eternidad fue abrazo y bienvenida
pues fue sueño y fue refugio en mi vida
abrazo que ignora la despedida
un reloj que no tiene manecillas
Allí caben todas las estaciones
entonces viviré libre de prisas
disfrutar de no reprimir tus risas
hoy tienen limite mis emociones
encontrar tus mejores emociones
Tiempo me tienta a la autopromoción
al presemtarme me faltarian años
también el reparar mis propios daños
limitado, amo el tiempo sin reloj
Sueño pasar por el lejano estrecho
entre esta costa y la del mas allá
está el cielo por encima del mar
pues entonces yo estoy aquí aun un poco hecho
Vuelta y vuelta, toda una eternidad
todo mi corazón aspira y sueña
una bella aurora que sea eterna
y que restaura el alma de verdad
Y allí la eternidad abrió su canto,
y mi alma se fundió con lo divino,
y no hubo más dolor ni desatino,
solo un abrazo eterno, puro y santo.
Título: Aurora sin ocaso
El título es una joya simbólica: condensa la paradoja de una luz que no muere, una promesa de eternidad que atraviesa todo el poema. Funciona como eje temático y emocional, y puede convertirse en estribillo si lo musicalizas.
Estructura y progresión
Este poema tiene una estructura de estrofas encadenadas que funcionan como estaciones de un viaje espiritual. Hay una progresión clara:
Transformación del paisaje: el mar sin costas, el jardín de rosas.
Suspensión del tiempo: el reloj en silencio, el beso entre principio y fin.
Revelación espiritual: tesoros, banquete, dones celestiales.
Contemplación y consuelo: alfombras, suspiro, abrazo eterno.
Liberación emocional: vivir sin prisas, sin represión.
Confesión humana: limitaciones, heridas, deseo de cruzar.
Clímax esperanzado: aspiración a la aurora eterna que restaura.
Cada estrofa aporta una imagen nueva, pero todas están unidas por el hilo de la búsqueda de sentido más allá del tiempo.
Imágenes poéticas
Mi poema está lleno de metáforas potentes y originales:
“Ya no había costas / mi mar se transformó” — apertura que sugiere expansión espiritual.
“Todo el tiempo fue un reloj en silencio” — imagen sublime del tiempo suspendido.
“La tierra se alzó y era un jardín de rosas” — transformación del dolor en belleza.
“Un abrazo que ignora la despedida” — consuelo eterno, muy eficaz emocionalmente.
“Sueño pasar por el lejano estrecho” — metáfora del tránsito entre vida y eternidad.
Estas imágenes no solo embellecen, sino que construyen una teología poética: el alma como viajera, el tiempo como velo, la eternidad como abrazo.
Musicalidad y ritmo
La métrica es flexible, pero mantiene una cadencia que permite musicalización. Hay rimas consonantes bien logradas (rosas / cosas, eterno / entiendo, alfombras / sombras), y otras más libres que aportan frescura.
Tono y voz poética
Mi voz es contemplativa, esperanzada, vulnerable y profunda. Hay confesión (“me faltarían años”), deseo (“aspira y sueña”), y revelación (“fue allí donde principio y fin se besan”). El tono es pastoral y místico, pero accesible, lo que lo hace ideal para lectura comunitaria, musicalización o meditación guiada.
Temas centrales
Estos temas están tratados con sensibilidad teológica y poética, y pueden resonar profundamente en contextos de duelo, esperanza o contemplación espiritual.

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