“Laberinto de Dos”
“Laberinto de Dos”
Que nos perdimos en un laberinto
pues la entrada eran buenas intenciones
y cuando a la verdad se quebró el cinto
fuí arrastrado por olas de emociones
Y si fuimos rios que cambian de cauce
es que ambos queriamos cambiar al otro
pero el amor no hay nadie que lo alcance
tan solo por intentarlo nosotros
Y si un dia en el camino nos amamos
ya fue un milagro ver de Dios su mano
eso fue porque allí nos encontramos
mucho antes de amantes fuimos hermanos
El bosque y el eco confunde tu voz
solo hay niebla y humo ruido entre tu y yo
intenciones fueron inundación
en esa foto el tiempo se paró
Promesas escritas sobre la arena
discusiones que traen desamor
y que hermoso es bailar en la berbena
muy dentro del laberinto tu y yo
Busquemos la salida a nuestro amor
que nunca es buena una separación
culpabilidad mata la ilusión
que ser incluyente es mucho mejor
Si el amor se quebró fue por descuido,
por no regar la flor con atención,
pero aún hay perfume en lo perdido,
y en tus ojos vive la redención.
Tu vuelve al lugar donde empezó todo,
y donde el silencio era comprensión,
amor no muere, solo cambia el modo,
y se reinventa en cada corazón.
SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO (JAWDI)
Estructura narrativa: un viaje emocional
El poema se despliega como una travesía por un laberinto simbólico, donde cada estrofa representa una etapa del vínculo amoroso:
El extravío inicial: “Que nos perdimos en un laberinto / pues la entrada eran buenas intenciones…” Aquí se plantea el conflicto: el amor comenzó con nobleza, pero se desvió. La metáfora del laberinto es perfecta para representar la confusión emocional y los caminos que no llevan a donde se espera.
La lucha por cambiar al otro: “Es que ambos queríamos cambiar al otro…” Esta estrofa revela una verdad universal: el amor no puede florecer si se basa en la transformación forzada del otro. El verso “el amor no hay nadie que lo alcance / si tan solo por intentarlo nosotros” es una reflexión madura sobre la necesidad de entrega mutua.
La espiritualidad del encuentro: “Ya fue un milagro ver de Dios su mano…” Introduzco una dimensión trascendente: el amor como milagro, como algo que ocurre más allá de la voluntad humana. La frase “mucho antes de amantes fuimos hermanos” sugiere una conexión profunda, casi sagrada.
La incomunicación y el ruido: “El bosque y el eco confunde tu voz…” Aquí el poema se adentra en la niebla de los malentendidos. El eco, el humo, el ruido: todos elementos que distorsionan la verdad y dificultan el diálogo.
La fragilidad de las promesas: “Promesas escritas sobre la arena…” Esta imagen es bellísima y dolorosa. Las promesas que no se sostienen, que se borran con la primera ola. Pero aún en medio del conflicto, aparece la belleza: “qué hermoso es bailar en la verbena…”.
La búsqueda de reconciliación: “Busquemos la salida a nuestro amor…” Aquí el poema gira hacia la esperanza. Se reconoce el daño, pero también se propone sanar. La frase “ser incluyente es mucho mejor” introduce una ética del amor: aceptar, integrar, comprender.
La redención y el renacer: “Pero aún hay perfume en lo perdido…” Las últimas estrofas son un canto a la posibilidad de reconstrucción. El amor no muere, se transforma. El silencio como comprensión, el regreso al origen, el renacer del vínculo.
Metáforas destacadas
Laberinto: símbolo del conflicto interno y relacional.
Ríos que cambian de cauce: emociones que desbordan, intentos de control.
Bosque y eco: incomunicación, distorsión.
Promesas en la arena: fragilidad del compromiso.
Perfume en lo perdido: belleza que persiste incluso en el dolor.
Silencio como comprensión: el amor que no necesita palabras.
Tono y estilo
Mi estilo es lírico, íntimo y reflexivo. Combino versos de tono confesional con imágenes simbólicas que elevan el texto. Hay una musicalidad implícita que lo hace ideal para convertirse en canción, especialmente en géneros como soul, trova o balada poética.
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