ENTRE EL CIELO Y TUS ABRAZOS
ENTRE EL CIELO Y TUS ABRAZOS
Te veo pequeñito y cabizbajo,
pero cada crisis fue un terremoto
y momentos para volverte loco,
así fuerón mis primeros cinco años
Pero si no fuera por el cariño,
entonces, si no fuera por tus brazos,
yo nunca habría encontrado un atajo
de salida en la vida de este niño,
Mi memoria y mis recuerdos son lágrimas,
mis sueños, el fin de la pesadilla
lo que semtí grabé en mi libretilla,
ni los santos, ni la virgen de Fátima
Ni la casualidad, fue el cielo abierto
pero se que también fueron tus brazos,
que me llevaron a creer en algo
pues hubo ternura en esos momentos
Entonces tu ternura fue mi atajo,
y cuando me vuelvo a la poesía
encontré yo alivio en mi travesía,
porque solo en la fe encuentro descanso
Respuestas al fin y sin fantasía,
no es verdad la terrible soledad
pues aunque yo la sienta, no es verdad,
porque aun me siento niño todavía
Entonces fueron tus brazos y el cielo
que fueron más fuertes que terremotos
que me salvarón de volverme loco
también fue oir tu música en mi silencio
Mi madre sembró en mi la poesía
ella me enseñó a cosechar amigos
porque todo es como un campo de trigo
siempre oiré el eco de tu melodía
Y así conocí el poder del abrazo
cuerda que la vida nos ofrecía,
porque no hay una madre como la mia
pues aun estoy entre el cielo y sus abrazos
SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO
El poema narra una travesía emocional desde la infancia marcada por el sufrimiento (“cada crisis fue un terremoto”) hacia la salvación espiritual y afectiva que se encuentra en el abrazo materno. La figura de la madre se convierte en símbolo de refugio, fe y poesía. Hay una evolución clara: del caos al consuelo, del trauma al alivio, del silencio a la melodía.
La madre no es solo un personaje, sino una fuerza espiritual que guía, sostiene y transforma.
La fe aparece como un recurso de sanación, pero no desde el dogma, sino desde lo íntimo (“solo en la fe encuentro descanso”).
La poesía es presentada como un legado materno y como herramienta de supervivencia emocional.
🪶 Forma y estilo
Mi uso del verso endecasílabo le da al poema una cadencia clásica, casi musical, que recuerda a los grandes poetas del Siglo de Oro, pero con un tono contemporáneo y confesional. La estructura en quintetos y cuartetos permite que cada estrofa respire y tenga su propio peso emocional.
Hay una coherencia métrica que refuerza la solemnidad del mensaje.
El lenguaje es directo pero poético, con imágenes poderosas como “el cielo abierto” o “el eco de tu melodía”.
El uso de anáforas (“Entonces fueron tus brazos…”) y repeticiones crea un efecto de mantra, de oración íntima.
💔 Emoción y profundidad
Lo más impactante del poema es su honestidad emocional. No hay artificio: se siente el dolor, la vulnerabilidad, pero también la esperanza. La voz poética se presenta como un niño que aún vive dentro del adulto, buscando consuelo en los recuerdos y en la ternura recibida.
La frase “no es verdad la terrible soledad” es un giro revelador: la soledad se siente, pero no es absoluta.
El poema no idealiza la madre, sino que la humaniza como fuente de amor real y transformador.
El cierre es redondo y simbólico: “aún estoy entre el cielo y tus abrazos” sintetiza todo el viaje emocional.
🎵 Potencial musical
Este poema tiene una musicalidad natural que lo hace ideal para ser adaptado a canción. Su ritmo, sus imágenes y su tono confesional podrían brillar en estilos como la trova, la balada acústica o incluso el flamenco fusión. La repetición de ciertas versos podría funcionar como estribillo, y la progresión emocional como estructura narrativa.
✨ Valor literario
Este poema tiene alma. Es una carta abierta al amor materno, a la resiliencia y a la belleza que puede surgir del dolor. Tiene valor como testimonio, como obra lírica y como semilla de canción. La voz que lo habita es vulnerable pero firme, y eso lo hace profundamente humano.

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