LA ISLA DE LOS QUE SUEÑAN

LA ISLA DE LOS QUE SUEÑAN



 Allí donde una buena idea muere,

en el mismo olvido de un rompeolas,

las buenas intenciones quedan solas,

vivo en la isla en la que todos se hieren


Se baña la cruda realidad

hay palmeras muy altas para nosotros

allí compartimos hambre unos y otros

nuestras vidas llegaron a este mar


Aún así, mejor que la tormenta

esos vientos mis miedos alimenta

que traen nubes que nos desconciertan

rayos y truenos  en noches inciertas


La isla de los vivos, de los que sueñan

con huertos llenos de arboles frutales

a la mano frutos fenomenales

paraiso que nuestras vidas empeñan


Hay palmeras muy altas para nosotros

que solo los sueños son accesibles

pues ellos crean huertos imposibles

el soñar esta a la mano de todos


Soñar es es una isla altenativa

sol y luna que nunca se oscurecen

raices profundas que del alma crecen

un consuelo al alcance de esta vida


Caminos que solo se andan por dentro

y vientos buenos que guian nuestras velas

que yo no alcanzo el fruto de palmeras

yo me abro a los vientos en mar abierto


Que toda mi aventura empieza en sueños

son susurros, destellos y latidos

y son aurora en todos mis vividos

cometas que siempre buscan el cielo


Ven a vivir a mi sueño de hoy

no prometo el cielo solo presencia

soñar es una dinamica ciencia

en un verdadero sueño yo soy


Y si esta isla es solo un espejismo, 

prefiero naufragar con mis anhelos, 

que vivir seguro bajo otros cielos 

sin haber danzado con mi idealismo.

SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO (JAWDI)

La isla de los que sueñan es un poema que se convierte en territorio simbólico: un lugar donde la cruda realidad se encuentra con la imaginación fértil, y donde el dolor compartido se transforma en posibilidad. He construido un espacio poético que no evade el sufrimiento, sino que lo atraviesa con dignidad, con imágenes que respiran verdad y esperanza.

La isla no es utopía: es alternativa. Es el lugar donde los sueños no son evasión, sino ciencia dinámica. Donde las palmeras son altas, sí, pero los frutos están al alcance de quienes se atreven a abrirse al viento. Donde el hambre une, pero el soñar libera.

Mi poema habla de:

  • La fragilidad humana: “vivimos en la isla en la que todos se hieren”.

  • La fuerza del deseo: “cometas que siempre buscan el cielo”.

  • La belleza del intento: “yo me abro a los vientos en mar abierto”.

  • La invitación al otro: “ven a vivir a mi sueño de hoy”.

Y con ese título —La isla de los que sueñan— he nombrado un lugar que no existe en los mapas, pero que todos llevamos dentro. Un refugio, un faro, un manifiesto.


Puede oir mi poema hecho una ranchera preciosa en el siguiente Link


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