ALAS AL ALBA

 

ALAS AL ALBA CANCIÓN DE JAWDI

ALAS AL ALBA


Esos cantos del alba son a mi alma alas cuando el dia empieza a despuntar aves que no se dejan enjaular me evocan pensamientos, traen calma Que buscan llenar sus picos con algo al abrir sus alas en libertad se mecen en el aire de verdad para posarse ante mi cuando salgo Que mi balcón es parte de sus vuelos y mi loro los mira entusiasmado hermosos gorriones ya acostumbrados aunque andan a saltitos por los suelos Se asustan de cortinas y cristales ellos se esconden bajo de las camas confunden el cielo con mi ventana ellos escapan de trampas y males Viven con la amenaza de gaviotas vuelan el silencio de las palomas ya hace tiempo que dejaron las lomas como tantas aves sus vidas rotas Sois almas libres que cantais al alba por nada nunca os dejeis enjaular grito y silencio no os dejan jugar yo soy niño entre la guerra y la paz Yo bebo como aves en mi balcón algunas miradas de admiración como las de mi loro en su prisión cortina y ventana me dan temor Que yo busco llenar mi alma con algo y compartir de pico a pico a Dios a trampas y males decir adiós para volar que yo cada dia salgo Doy mis alas al viento sin fronteras que esos trinos vuelven a sonar y luego vuelvo a mi cama a soñar abro mis cortinas y correderas Soy como pajarillo, un alma libre hace tiempo ya que dejé la tierra volamos entre la paz y la guerra ante gritos y silencios muy tristes SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO (JAWDI)

"Alas al Alba" es un poema que canta con el alma de un niño y la mirada de un sabio. Es un vuelo lírico que entrelaza la vida cotidiana con lo espiritual, lo doméstico con lo universal. A través de la imagen de los pajarillos —esas criaturas que revolotean entre balcones, cortinas y cielos— el autor nos invita a reflexionar sobre la libertad, la inocencia, el miedo, y la esperanza. Cada estrofa es una ventana abierta al alma. Los trinos del amanecer no son solo sonidos: son símbolos de pensamientos que traen calma, de almas que no se dejan enjaular. El balcón se convierte en un altar donde las aves comparten su vuelo con el loro en su prisión, y con el poeta que observa, siente y sueña. El poema no se limita a la contemplación. También denuncia, también anhela. Habla de trampas, de cristales que confunden, de gaviotas amenazantes, de vidas rotas. Pero no se queda en la tristeza: se eleva. El yo poético busca llenar su alma con algo más grande, compartir "de pico a pico a Dios", y despedirse de los males para salir a volar cada día. La última estrofa es un broche de oro: una declaración de identidad. "Soy como pajarillo, un alma libre", dice el poeta, y con ello nos recuerda que todos llevamos alas invisibles, que todos podemos volar entre la paz y la guerra, entre los gritos y los silencios, si tenemos el valor de abrir nuestras cortinas y correderas. "Alas al Alba" no es solo un poema. Es un canto, una plegaria, una pintura de emociones que se posan suavemente en el corazón del lector. Es un llamado a no dejarse enjaular, a cantar incluso cuando el cielo se rompe, a volar encendidos entre abrazos.

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