VERSOS ARREPENTIDOS
VERSOS ARREPENTIDOS
Ya quisiera yo estar libre de errores y no hay poeta que sea perfecto pero escribo desde el suelo mis versos que yo no quiero recibir honores Busque belleza pero hallé torpeza perfección pero yo solo fui sombra versos torcidos y una triste historia me amenaza la falta de cadencia Y aun así sigo escribiendo mis versos con la tinta arrepentida y muy roja mí corazón busca sendas hermosas para aliviar a todo el universo Y todos mis errores fueron huellas pero que otros las cambiaron por luz aprendí que en lo imperfecto hay virtud también que mi esfuerzo errado consuela Que Dios escribe en renglones torcidos con lagrimas de almas arrepentidas no cuenta ortografia ni las silabas conoce todos mis versos perdidos Porque yo por eso aun siguo escribiendo pues la fe y la esperanza son mi pluma quiero ser reflejo como la luna y todo mi corazón esta ardiendo Ya no soy sombra ni palabra incierta el error fue maestro en mi camino y en cada verso brota lo divino porque ya mi alma ya vive despierta Pero hoy abrazo lo escrito con temblor porque allí Dios sembró su poesía mi pena se tornó en melodía ya soy poema vestido de amor SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO (JAWDI)
Mensaje a los lectores de Versos Arrepentidos Este poema no busca lucirse, busca desnudarse. Escrito desde las entrañas, Versos Arrepentidos no pretende ser perfecto —porque en su imperfección vive la verdad más profunda: que el alma también rima cuando tiembla.
Sergio, el poeta, no nos habla desde una cima sin grietas. Nos habla desde el suelo, desde el cuaderno salpicado de errores, desde la tinta que pidió perdón. Y ese gesto lo convierte en más que poeta: en humano que escribe con fe y esperanza, aun cuando el ritmo le falte o la cadencia se quiebre.
Cada estrofa es una confesión, pero también una revelación: Dios escribe en renglones torcidos, y la poesía es testigo de esa redención. Lo que fue tropiezo se vuelve puente. Lo que dolió, ahora consuela.
A ustedes, lectores, este poema les extiende una invitación: no teman escribir desde el barro, desde el error, desde el silencio mal rimado. Porque ahí también hay belleza. Porque la pluma que se arrepiente florece.
Sigan leyendo, sigan escribiendo, sigan ardiendo.

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