El Trípode del Alma
En lo más hondo del alma dormida,
se levantó un trono de luz divina,
con tres pilares sostienen mi vida:
justicia, misericordia, genuina.
Allí no puede faltar la humildad,
pues con ella se reconoce errores,
se recorre el camino a la verdad,
solo ella nos rectifica señores.
La justicia, que es fuerte e incorruptible,
vigila el mundo con mirada ardiente,
siempre da a cada quien lo que es posible,
nunca se desvia, nunca es indulgente.
La misericordia, tierna y serena,
abraza el débil, restaura al caído,
solo su voz es calma en noche plena,
bálsamo dulce en mi sendero herido.
Entonces la humildad, callada y sabia,
desciende suave, muy lejos del ruido,
ella se viste de amor, sin ansia agria,
pero sin ego altivo, sin sueño ido.
Así la conciencia, faro brillante,
nos hace verdaderos y benditos,
el tripode eterno, inmortal y amante,
un testigo fiel del tiempo infinito.
Ella habla sin distorsiones ni engaños,
y solo la mata la indiferencia,
y es que a veces se duerme muchos años
ella despierta al amor y a la ciencia
Y puede avivarse con la verdad,
pero apagarse con la indiferencia,
cuando ella me duele es porque estoy mal
pero también me abriga en la tormenta
Siempre está presente, arrastrando culpas
me está enseñando y dando claridad,
ella me desata de las excusas
me ofrece alas hacia la libertad
Llave de conocimiento interior
sabiduría a nuestra disposición
al humilde, al al joven y al mayor
solo mi conciencia me hace mejor
SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO
El Trípode del Alma es un poema que profundiza en la esencia de la conciencia como guía moral y espiritual, sustentada por los pilares de justicia, misericordia y humildad. A través de una estructura rítmica y una cuidadosa selección de metáforas, el poema nos invita a reflexionar sobre la importancia de estos valores en la vida.
Desde sus primeros versos, el poema presenta a la conciencia como un trono de luz divina, enfatizando su papel central en la existencia humana. Los pilares que la sostienen—justicia, misericordia y humildad—son fundamentales para mantener el equilibrio y la armonía interior. La justicia, descrita como fuerte e incorruptible, representa el principio inmutable de dar a cada quien lo que merece. La misericordia, con su tono tierno y sereno, nos recuerda la necesidad del amor y la compasión en nuestras acciones. Por último, la humildad se presenta como callada y sabia, permitiendo la reflexión y el reconocimiento de los propios errores.
El poema enfatiza que la conciencia no es simplemente una voz interna, sino un testigo eterno del tiempo infinito, un guardián que nos guía hacia la verdad. Se destaca su capacidad de despertar, después de años de indiferencia, reavivada por la verdad y el amor. Asimismo, se le compara con un faro brillante, que ilumina el camino correcto y nos enseña a reconocer las excusas y errores que nos atan.
En la última estrofa, el poema reafirma que la conciencia es la llave del conocimiento y la verdadera sabiduría, accesible para todos, sin importar edad o condición. Es el eje que nos hace mejores, el fundamento de una vida íntegra y plena.
En definitiva, El Trípode del Alma es una poderosa meditación sobre el papel de la conciencia y los valores que la sustentan. Nos recuerda que, cuando vivimos en justicia, misericordia y humildad, nuestra conciencia se convierte en un faro de luz, guiándonos hacia una existencia más auténtica y significativa.

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