EL ARTE DE LA ESPERA
EL ARTE DE LA ESPERA
La fatiga de la espera que va tensando mis nervios que vuelva la primavera solo ha empezado el invierno Soy como un rio represado acumulo furia en mi fondo me ves tranquilo a tu lado toda mi fuerza yo escondo Reloj de arena sin fÍn solo polvo de impaciencia y si yo aprendiera al fin que esperar es arte y ciencia Cuerda tensa de violín tiemblo en la oportunidad luego yo me rompo al fín el tiempo va a terminar Guardo silencio y no puedo cuando hablo no debia hablar me ves tranquilo y sereno y el tiempo me hace estallar Y todo tiene su tiempo aunque me cansa esperar el exito es un momento no lo vas a doblegar Dale calma a tu suspiro y danza hoy mientras esperas en invierno usa un abrigo llegará la primavera Mi alma es como flor de un día que en una mañana se abre flor que a la tarde moría vivo mientra mi alma se abre Yo sueño mientras espero no quiero verme en la tarde yo ajusto cual relojero mis tiempos son ajustables La fatiga de la espera que va tensando mis nervios si yo aprendiera de veras mi alma viviría el tiempo SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO (JAWDI)
Comentario sobre "El Arte de la Espera"
Este poema encapsula con gran sensibilidad la lucha interna entre la paciencia y la impulsividad. La espera, lejos de ser un estado pasivo, se convierte en una acumulación de tensiones, un río represado, una cuerda tensa que en cualquier momento puede romperse. La metáfora del invierno y la primavera refuerza la idea de que la paciencia es necesaria para que los ciclos de la vida se cumplan en su debido tiempo.
Cada estrofa construye un ritmo de contención y liberación, donde la espera parece ser un peso que se lleva sobre los hombros, pero también una oportunidad de reflexión. La imagen de la flor de un día es especialmente poderosa, recordándonos lo efímero de la vida y la urgencia de vivir el presente sin precipitarse demasiado hacia el futuro.
Además, el poema no solo se limita a describir la fatiga de esperar, sino que también propone una posible solución: ajustar los tiempos, aprender el arte de la paciencia y hallar calma incluso en la espera. La última estrofa cierra con un mensaje esperanzador, mostrando que, aunque la impaciencia pueda ser parte de la naturaleza humana, también podemos aprender a vivir cada momento sin que la ansiedad lo devore.
Un título como "El Arte de la Espera" refuerza la idea de que la paciencia no es solo una habilidad, sino una forma de vida que, cuando se domina, nos permite atravesar los tiempos difíciles con serenidad. Es un poema que invita a la introspección y nos recuerda que todo llega en su tiempo.

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