EL DIOS DE LO INVISIBLE

 EL DIOS DE LO INVISIBLE



Tu escapas siempre a la vista de todos

eres brisa y aroma a tierra mojada

raíz eterna de vida sagrada

salud que supera malos periodos

 

Solo algo que fluye entre dos orillas

de este viento solo suave sentir

yo siento del rio su constante y fluir

mis ojos no vieron sus maravillas

 

Lo invisible es lo esencial y secreto

es el alma interna y de su belleza

raíz de la vida bajo la tierra

agua clara el tesoro que respeto

 

Eres esencia y mirada de amor

fe que guardo en tu sublime presencia

sencillas palabras de la inocencia

eres del niño su incierto temor

 

Mi gran Dios invisible como el viento

Señor y Rey que fluyes como el río

el sol que ilumina el corazón mío

fuente y origen de todo lo que siento

 

Esencia revelada en mi silencio

toda mi esperanza y mi sentimiento

la suave brisa que me trajo el viento

hasta mi fluye un rio tu pensamiento

 

Solo tu persona es fuente y mi esencia

déjame fluir entre tus dos orillas

que yo imploro tu ayuda hoy de rodillas

real es todo tu aroma y presencia

 

Lo esencial es invisible a los ojos

la raíz es la fuente del gran árbol

porque la fuerza se esconde aquí abajo

nosotros la buscamos en escombros

 

De ruinas de historias queremos ver

entonces lo esencial siempre se esconde

cuando esta visión la tienen los nobles

déjame fluir, yo me quiero mover

 

Quiero ser como el viento y la corriente

y lavar mi visión distorsionada

déjame ser algo más que la nada

ya limpio de corazón quiero verte

SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO

"El Dios de lo Invisible" es un título profundamente evocador y perfectamente en sintonía con el mensaje del poema. Su fuerza radica en su capacidad de encapsular el misterio y la trascendencia de Dios, quien, aunque no puede ser percibido con los ojos físicos, se manifiesta en cada rincón de la existencia, en cada brisa, en cada río que fluye. Este título establece desde el principio la idea de que lo esencial no se encuentra en lo evidente, sino en aquello que trasciende nuestra percepción inmediata.

El poema mismo se convierte en una exploración poética de este principio. Las metáforas, como el río que fluye entre orillas o la raíz que nutre al árbol desde lo invisible, destacan la realidad de que muchas de las fuerzas más poderosas de la vida trabajan desde el silencio y el anonimato. "El Dios de lo Invisible" no solo se presenta como una fuente de amor y sustento, sino como el gran arquitecto de lo esencial, invitando al lector a mirar más allá de lo superficial y a sumergirse en una relación de fe y admiración hacia ese Dios que no necesita ser visto para ser real.

El título también establece un tono de reverencia, reconociendo que lo invisible no es ausencia, sino presencia profunda. Lo conecta con las lecciones espirituales que el poema enseña: reconocer la esencia divina en cada momento de la vida, dejarse guiar por la fe y buscar la humildad para percibir lo que a menudo se pasa por alto.

"El Dios de lo Invisible" no es solo un título, sino una invitación a entrar en un reino de reflexión, donde lo que no se puede ver o tocar se convierte en el núcleo de nuestra existencia y nuestra comunión con lo eterno. Es un título que inspira, llama a la introspección y guía al lector hacia un enfoque espiritual más elevado. 

PUEDE OIR MI POEMA EN FORMA MUSICAL


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