LA CANCIÓN DE LA CALMA PERDIDA

 


La violencia esta escondida en las olas

cuando antes del maremoto se elevan

en menosprecio que no te respeta

es como esa avalancha arrasadora


Como lobo solitario en la noche

es como una serpiente venenosa

te deja la herida mas dolorosa

tiburón bajo las aguas se esconde


León devorador ruge en la selva

que su presa es paz y seguridad

arrebata a niños su bienestar

caen bombas y abusos a la fuerza


El nuevo orden mundial cambia las costas

fuego desatado en un bosque seco

es pesadillas para los despiertos

agresión, crueldad contra la inocencia


Y llueve la furia con vehemencia

sufrimiento y familias en fronteras

ya los ricos no quieren mas pateras

los derechos les come la paciencia


Ellos dicen volvamos a la selva

solo allí el león se come a su presa

como gran maremoto y por sorpresa

las naciones bajo amos y tristeza


Violencia es el latigo de la tierra

voto por la calma y tranquilidad

que a mi mundo urge la serenidad

abogo por la mansedumbre tierna


La amabilidad y la tolerancia

siempre sufren mucho el odio y violencia

si el tiburón, maremoto y serpiente

se esconden, ejerzamos vigilancia


Porque no quiero volver a la selva

tampoco bajo el latigo del amo

solo quiero levantarme temprano

y ver que un nuevo amanecer empieza


Es la tierra como un niño en su cuna

cuando el caos a fuera lo amenaza

Dios en el cielo una nana le canta

qué me gusta ver juntos sol y luna


Duerme en los grandes brazos de la noche,

el amor de Dios y el manto estelar,

duerme, que yo siempre te voy a velar

despierta ya sin miedo ni pesar.

SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO

Mi poema "La Canción de la Calma Perdida" es una poderosa reflexión sobre la violencia y sus devastadoras consecuencias. Utilizo metáforas impactantes para ilustrar cómo la violencia se manifiesta en la naturaleza, en los animales salvajes y en los fenómenos destructivos, tejiendo una narrativa que resuena profundamente con el lector.

La repetición de imágenes de destrucción, como el león, la serpiente venenosa, el lobo y el maremoto, crea una atmósfera de constante peligro e inseguridad. Cada estrofa pinta un cuadro vívido de cómo la violencia destruye la paz y la seguridad, afectando a inocentes y socavando la esperanza.

A través de mi verso endecasílabo, creo que logro un ritmo y una cadencia que refuerzan el mensaje de desesperanza y clamor por la calma. El contraste entre la violencia y la serenidad que anhelo es evidente en líneas como "voto por la calma y tranquilidad" y "que a mi mundo urge la serenidad."

La conclusión del poema, con la imagen de Dios cantando una nana a su creación, ofrece un rayo de esperanza y la posibilidad de redención. Este final poético y evocador sugiere que, a pesar del caos y la violencia, hay una fuerza superior que vela por la paz y la tranquilidad.

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