EL PESO DE LA MEMORIA

 

EL PESO DE LA MEMORIA



¿Qué parte de mí mismo no he perdonado, 

qué gesto, qué caída aún me hiere? 

¿Por qué mi alma insiste en que se cierre 

puerta a un tiempo que no he superado?

 

Aún cargo con las sombras del pasado; 

el tiempo esconde pena y culpa mía, 

y resolver lo que aún me desafía 

me asusta, pues me siento amenazado.

 

Quise vivir del olvido un tiempo, 

la memoria creí que me estorbaba; 

sembré otra historia, pero ha revivido.

 

El pasado no es tiempo: es una herida, 

una carga que pesa en mi mochila, 

culpa y dolor que siguen dando vida.

 

Por mí el carpintero ofreció llevarla, 

y hoy dejo mi ansiedad sobre su espalda.

SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO

La memoria herida ya ha sido nombrada y entregada, pero la entrega no borra de inmediato la huella. Queda un silencio nuevo, un espacio que antes ocupaba la carga. Y en ese hueco empieza a nacer otra pregunta: qué hago ahora que mis manos están vacías.

He dejado la carga, pero aún no sé quién soy sin ella. Algo en mí se aligera, algo en mí se desordena.

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