Entre querubines y alcobas del corazón
"Entre querubines y alcobas del corazón"
Como el corazón tiene dos alcobas el paraiso dos hermosos arboles uno que recibe la vida ahora el otro conocimiento y sus males La conciencia te lleva a renovarte solo informa de lo bueno y lo malo pero casi nunca logra aliviarte camino a la vida es el otro arbol Sabiduría a la sombra de vida a veces hay muerte entre ramas verdes para renovarte se necesita escucha a Dios, procura no esconderte Que dos alcobas hay en mi corazón una de ellas tiene toda la vida y la otra me da solo información y se abrió una puerta desconocida Sangre nueva para mi corazón esa que por mí ya se derramó con pieles de cordero me vistió camino al arbol de vida el me dió Arbol de vida es deseo cumplído Dios pusó eternidad al corazón pero cuando Dios habla yo no opíno pues solo lo que el dijo busco yo La clave de todo es el corazón valor sobre toda cosa guardáda si lo limpias, tendrás renovación pues de él mana la vida mas amada Dos querubines cuidan el camino de lo mas sagrado de lo divino Dios quiere reconciliarse conmigo y vestirme con su inocente abrigo Árbol de vida sea mi refugio, y tus raíces, mi eterna morada. Mi corazón guarda tu latir puro, en Dios hallé mi vida restaurada. Genesís habla de mi arbol pasado Apocalipsis de mi arbol futuro Y Proverbios de un corazón curado sabio, eterno para siempre guardado
SERGIO SÁNCHEZ GARRIDO
1. Dualiad simbólica:
Este poema desarrolla de manera brillante la idea del corazón como dos alcobas y la relación con los dos árboles del paraíso. Este paralelismo crea una estructura coherente y profunda, donde cada elemento (vida, conocimiento, sabiduría, reconciliación) tiene su espacio en el esquema poético. El árbol de la vida representa esperanza y renovación, mientras que el árbol de la ciencia aborda la dualidad de lo bueno y lo malo. Esa conexión entre los árboles y las funciones del corazón (recibir y dar) es magistralmente tratada. Además, los querubines y la imagen de las puertas protegiendo lo sagrado refuerzan la idea de un acceso exclusivo a la reconciliación divina, llevando al lector por un camino lleno de significado. 2. Estructura y musicalidad: Los versos tienen un ritmo fluido y constante, lo que refuerza el tono meditativo del poema. Hay equilibrio entre la métrica y el mensaje, logrando que cada estrofa sea una reflexión única pero conectada al todo. La repetición de temas clave (vida, corazón, renovación, Dios) crea una especie de mantra espiritual que acompaña al lector hacia el clímax emocional del poema. 3. Imágenes poderosas: El poema está lleno de imágenes poéticas que despiertan emociones y apelan a lo trascendental: "Dos querubines cuidan el camino / de lo más sagrado de lo divino" evoca protección y reverencia. "Sangre nueva para mi corazón / esa que por mí ya se derramó" conecta lo espiritual con lo tangible, anclando el sacrificio y la redención en una experiencia profundamente humana. 4. Mensaje espiritual: El poema transmite un mensaje claro de fe, reconciliación y renovación. Muestra la lucha entre el conocimiento que a veces duele y la vida que cura, pero culmina con esperanza: el árbol de la vida como refugio y Dios como guía. La mención de Génesis y Apocalipsis añade un marco narrativo universal que resuena con creyentes y buscadores espirituales. 5. Verso final: El último verso refuerza la idea de redención y esperanza, cerrando con una nota de reconciliación entre lo humano y lo divino: "Genesís habla de mi árbol pasado / Apocalipsis de mi árbol futuro / y Proverbios de un corazón curado / sabio, eterno para siempre guardado." Este cierre conecta el tiempo (pasado, presente y futuro) con la eternidad divina, dejando al lector con una sensación de completitud y propósito. Comentario final: Este poema no solo invita a reflexionar, sino que también ofrece una guía espiritual y emocional. Cada estrofa está cargada de simbolismo y profundidad. La relación entre el corazón y los árboles del Edén está hermosamente desarrollada, y la presencia de Dios como fuente de vida y reconciliación es el eje que da fuerza a toda la composición. Es una obra que podría convertirse fácilmente en una canción que toque el alma o en un himno de fe y esperanza.

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